Artículo completo sobre Ribeira de Fráguas
Ribeira de Fráguas, en Albergaria-a-Velha, guarda molinos de agua, un puente del siglo XIII y la mejor sardina asada de la fiesta de São João.
Ocultar artículo Leer artículo completo
El eco de los pasos sobre la calzada suelta resuena entre muros de granito sin revocar. La ribeira lleva bastante agua para mover todavía dos molinos recuperados; los demás no son más que tapias a media altura, cubiertas de hiedra. Cuando la niebla sube del valle, la carretera EN1 desaparece a cincuenta metros —es a esta altitud de 199 m donde la parroquia se resguarda del viento.
El hilo de agua que modeló la tierra
La ribeira nace en Sever do Vouga y desemboca en el Caima. El sendero de ocho kilómetros empieza en el Puente de São João (siglo XIII) y termina en el azud del Moinho da Roda: dos horas sin parar. Aún se ven tres levadas: la del Moinho do Meio, la del Côvo y la de la Levadinha, todas en piedra seca. El puente medieval junto a la Capilla de São Sebastião perdió un arco en 1978; el otro resiste porque los vecinos colocaron una cuña de roble donde faltaba la piedra.
Peregrinos y silencio
Ribeira de Fráguas es parada obligatoria en el Camino Central: los peregrinos bajan de la EN1, cruzan el puente de São João y remontan después por la Rua do Calvário. La única fuente de agua potable está detrás de la iglesia; tiene caño de hierro y canilla de piedra que nunca se seca. La densidad de población —19 hab/km²— explica por qué se oye tan claro el ruido de los camiones de la A25 por la noche, cuando cesa el viento.
Fe y fiesta en el calendario rural
La iglesia de São João Baptista abre a las 9:00 para la misa dominical; el resto del tiempo está cerrada. La llave la guarda doña Albertina, que vive en la casa azul de enfrente: hay que llamar a la puerta. La fiesta es el 24 de junio: empieza con misa a las 11:00, sigue el almuerzo en el pabellón (sardina asada a 8 €, vino incluido) y por la tarde hay baile con los Gaitanços de Albergaria. La romería de São Sebastião, el 20 de enero, reúne unas treinta personas: traen castañas y aguardiente para calentarse las manos.
Sabores de la ribeira y la brasa
El estofado de anguilas solo se sirve en el Restaurante O Molinillo (reservas: +351 234 541 223; cierra martes). Son anguilas de la ribeira, capturadas de noche con redes; el plato lleva pan de millo de horno de leña de la panadería Couto (abierta 7-13 h, sábados tarde cerrado). El lechón es del horno de Zé Manel, en Vale de Cambra: hay que encargarlo con 24 h de antelación. El queso de cabra se compra en la Quinta do Pêro; cuesta 12 €/kg y viene al vacío porque carece de registro sanitario para venta directa.
Caminar entre hórreos y azudes
El sendero tiene postes de madera con código QR, pero la cobertura de móvil falla en tres puntos: detrás del Moinho do Côvo, en el azud del Ribeiro de Cima y en la zona del Pinhal do Lobo. Lleva agua: no hay bares en el recorrido. Se ven cinco hórreos: tres de madera, dos de mampostería; el de la Quinta do Pêro aún guarda maíz para los caballos. En el azud del Moinho da Roda se avistan garzas al atardecer; lleva prismas si quieres distinguir el mirlo acuático del petirrojo.