Artículo completo sobre Paramos: el pueblo que el mar y el tren dibujaron
Entre la vía y el Atlántico, Paramos guarda silencio de peregrinos y sardinas
Ocultar artículo Leer artículo completo
El asfalto que escucha al tren
La calzada lisa sigue el trazado de la vía. El silbato del tren marca el compás. Paramos se alza a cuatro metros sobre el Atlántico. Tierra llana. 3127 vecinos. 587 hectáreas. Densidad: 500 por km².
El Camino de Santiago cruza el pueblo. Sin subidas. Sin bajadas. Los peregrinos notan el musgo en las juntas de la acera. Ven fachadas encaladas. Campos verdes entre casas. Pasan deprisa.
El mar lo modela todo. Viento salino. Maderas desgastadas. Casas apiñadas. 301 menores de 14 años. 869 mayores de 65. Envejecimiento a la vista.
Junio trae a San Pedro. Iglesia llena. Sardinas a la brasa. Charlas hasta tarde. Fiesta de pueblo. Sin turistas. Sin romería.
Cuatro alojamientos. Casas adosadas. Habitaciones. Funcionales. Discretos. Estación al lado. Espinho, cinco minutos. Playa sin gentío.
Paramos no pide nada. No promete nada. Existe entre la vía y el mar. Algunos se quedan. La mayoría pasa.