Artículo completo sobre Vacariça: el pueblo que huele a lechón a las 7
Tres hornos, 1.678 vecinos y la mejor Marinhoa DOP entre Aveiro y Coimbra
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El humo que despierta a Vacariça
A las siete en punto empieza a salir el humo del horno de leña. Es el eucalipto quemándose, el lechón dando vueltas. Vacariça tiene 1.678 vecinos y tres hornos públicos en activo. El más veterano, en la Rua do Fontanário, funciona desde 1952.
El nombre viene del latín vaccaria: tierra de vacas. Hoy se cría cerdo y se certifica Marinhoa DOP. La receta del lechón figura en los archivos del Monasterio de Vacariça desde 1734. Siempre el mismo ritual: hora y media al horno, 220 °C, manteca de cerdo y sal gorda. Se sirve con patatas fritas, naranja y cava de Bairrada.
Un esguince del Camino
El Camino Central de Santiago atraviesa el pueblo. Pasan 2.500 peregrinos al año, anotados en el libro de la iglesia parroquial. El albergue municipal ofrece 12 camas por 15 € con desayuno. Abierto de marzo a octubre.
Donde no hay wifi
No hay café con wifi. Está el Bar Central, de 6 a 20 h, la tele siempre sintonizada en RTP1. El único cajero está en la gasolinera Galp y cierra a las 22 h.
El centro de día ocupa una antigua escuela. Atiende a 23 usuarios; el menú cuesta 2,50 €. El médico visita los miércoles; hay que pedir cita en la papelería, donde venden periódicos y raspaduras.
Domingo de feria
El primer domingo de cada mes se monta la feria en el aparcamiento del campo de fútbol. Se vende de todo: herramientas, ropa, plantas, gallinas. Empieza a las 8 h y termina cuando el sol aprieta y los puestos se van.
Bus a Mealhada: 7.15 y 17.45. Veinte minutos, 1,95 €. En coche, 8 km por la antigua N-1. Aparcar es gratis en cualquier lado.
Cuando se apagan los hornos, Vacariça queda en silencio, solo roto por el goteo de las huertas y los ladridos lejanos. Hay que llegar con el estómago vacío y la cartera llena: lleven efectivo, el bar no pasa tarjeta.