Artículo completo sobre Pindelo: campanas, valles y feijoada entre caminos
Una aldea de 2 545 almas en la ruta portuguesa donde el tiempo huele a roble y a miel
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Las campanas de la ermita doblan al mediodía y al atardecer. A las doce y a las siete. Nada más. La luz matinal dibuja casas de granito y cal, con algún ahumado encendido: huele a roble seco. Pindelo se alza a 238 m entre valles que bajan al río Caima. Son 764 hectáreas y 2 545 vecinos. Calles estrechas, portones altos, parras sobre los muros. Aún quedos gallineros; hay quien vende huevos en la puerta de casa.
El paso de los peregrinos
El Camino Central Portugués cruza la aldea. En temporada alta pasan cinco o diez caminantes al día. Llenan sus botellas en la fuente de la iglesia parroquial. No hay grandes señales: unas marcas amarillas en los postes bastan.
Fiestas que marcan el año
- San Blas, 3 de febrero — misa a las 11 h, después feijoada en el centro social. Entrada: 7 €.
- La Salette, último domingo de agosto — procesión a las 16 h, verbena con sardinas a 2 € y rifas. Se acaba cuando se acaba, hacia medianoche.
Dónde comer
No hay restaurantes. Hay tascas:
- Café Central — 7 h-20 h. Menú del día: 6 €. Se sirve a las 12 h 30 y termina cuando se acaba.
- Adega O Arnaldo — solo fines de semana. Tfno.: 256 581 234. Hay que reservar.
La carne Arouquesa llega de Vila Murtinha, a 8 km. La miel, de la señora Albertina: calle de la Iglesia, n.º 14. Hay que llamar a la puerta.
Senda sin señales
Suba por la calle del Cementerio y tome la pista de tierra. En 20 min está en la cima del Monte do Pindelo. Se ve el mar de invernaderos de Loureiro. Lleve agua; no hay bancos ni papeleras.
Dónde dormir
Sólo una vecina alquila habitaciones:
Casa da Avó Zinha
Rua do Canto, 23
256 581 111
25 € la noche, desayuno incluido. Se habla francés.
Al caer la tarde pasa el autobús 511 con dirección a Oliveira de Azeméis. Sale a las 18 h 45. Es el último.