Artículo completo sobre Nogueira da Regedoura: pan y valle de fuego
En este rincón de Aveiro, las fogaças votan contra la peste y el río Ul perfuma el horno
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El olor llega antes que cualquier campana. Masa fermentando, mantequilla derretida, azúcar que se carameliza en el horno. En los días previos al último domingo de enero, se cuela por las chimeneas de leña y se instala en la calle como un aviso: las fogaceiras calientan el barrio.
El regato que bautizó el pueblo
«Regedoura» viene de regueiras, los canales de riego que desembocaban en el río Ul. La parroquia apenas abarca 5,1 km², una de las más pequeñas del municipio, pero aquí se aprietan 5.723 vecinos. El río no se ve desde el centro, pero se nota: el aire baja más fresco del valle y los huertos resisten en los fondos de las casas.
La procesión que nació de la peste
Cuentan que en 1572 la peste amenazaba la aldea. Un grupo de mujeres sacó en procesión unas fogaças —panes dulces redondos— hasta San Sebastián. Funcionó. Hoy, el último domingo de enero, repiten el gesto. Llegan miles. No es un espectáculo: es romería.
Las fogaceiras visten de negro, equilibran el pan sobre la cabeza —dos, tres, cinco kilos— y recorren 800 m hasta la iglesia. La banda toca marchas fúnebres. Las fogaças se abren calientes: costra crujiente, miga esponjosa, sabor a leña quemada impregnado en la masa.
Masa, horno, manos
La receta es IGP desde 2011: harina, mantequilla, huevos, azúcar, agua. Nada más. Los hornos de leña trabajan todo el año: Panadería Central, Pastelería Regedoura, Casa das Fogaceiras. La fogaça cuesta 6-8 € y aguanta tres día en su punto.
En la mesa aparece ternera Arouquesa DOP. El restaurante O Templo sirve bitoque de ternera —12 €, patatas fritas de cuchillo, arroz con alubias rojas—. El Café Central prepara bocadillos de pernil a 1,80 € que matan el gusanillo a cualquier hora.
El valle que se adivina
Desde el mirador de la capilla de Santo António, el valle del Ul se despliega en maizales y pastos. La senda de 2 km hasta la orilla empieza detrás de la iglesia: muros de piedra, huertos abandonados, acequias corriendo entre setos. El río es estrecho y hondo; en verano forma pozas naturales.
Dónde dormir
Hay cinco alojamientos registrados. El más céntrico es el Apartamento Fogaceiro —70 €/noche, en la misma calle de la iglesia—. A 2 km, Casa do Rio ofrece tres habitaciones y huerta ecológica por 90 €/noche. Reserve con tiempo si viene el fin de semana de la fiesta.
El peso dulce sobre la cabeza
A las 9 de la mañana, las fogaceiras se forman en la Praça da República. La mayor tiene 82 años y carga fogaça desde los 14. La más joven, 7, se estrena con una mini de 500 g. Entre ellas, nietas y bisnietas. La masa pesa. La tradición, más.