Artículo completo sobre Vila Chã, Codal y Vila Cova: aroma a leña y fe en el vale
Pasea entre iglesias encaladas, verdes ondulaciones y romerías que unen tres almas rurales
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El olor a leña quemada llega antes que cualquier señal. Se eleva desde los corrales, se mezcla con el aire húmedo de las colinas y se te mete en la ropa. Estamos a 300 metros de altitud, entre los pliegues del vale de Cambra, y la carretera serpentea por agrupaciones de casas donde la piedra se oscurece de musgo. La Unión de las parroquias de Vila Chã, Codal y Vila Cova de Perrinho es, en el mapa, una creación de 2013. En el terreno, cada una conserva su iglesia, su plaza, su ritmo.
Donde la llanura se troca en sierra
Vila Chã es llanísima —de ahí su nombre—. Basta andar 3 km hacia Vila Cova de Perrinho para notar cómo la pendiente se acentúa. El conjunto abarca 13,4 km², predominantemente rurales. En Codal el paisaje se repite: suaves ondulaciones, caminos de tierra apisonada, acequias que aún riegan huertos. No hay espacios naturales protegidos, pero el verde se impone en cualquier dirección.
Granito, cal y siglos de fe
Las tres iglesias matriciales se alzaron entre los siglos XVIII y XIX. Comparten muros encalados y retablos interiores que el tiempo ha ido modificando. La de Vila Chã, dedicada a Nuestra Señora de la Salud, destaca por su emplazamiento central y su romería anual. Esparcidos por el territorio, cruceros de granito marcan encrucijadas. No hay castillos ni puentes monumentales: la historia se escribió en piedra devocional, al compás de las cosechas.
Un calendario que se mide en verbenas
La Romería de Nuestra Señora de la Salud es el momento álgido del año. La procesión recorre calles estrechas, el paso avanza sobre hombros firmes y el aire se espesa con el humo de las casetas. La Fiesta de San Antonio y la de San Pedro alargan la temporada. Son rituales de pertenencia: los 5.348 habitantes se reparten en pequeños núcleos, pero en días de fiesta los caminos se llenan.
Cabrito al horno, miel en la cuchara
El Cabrito de la Gralheira, con IGP, se sirve entero al horno de leña. La Carne Arouquesa, DOP, procede de ganado criado en las sierras. Los embutidos curan en ahumadores de roble. Para cerrar, pan de ló o dulces de huevo. La Miel de las Tierras Altas del Minho, DOP, acompaña al queso o cae directa en la cuchara. Cada frasco sabe a brezos de ladera.
Senderos sin nombre, pasos con destino
Los caminos rurales carecen de señalización, pero siguen veredas antiguas entre aldeas. La subida es suave, la bajada abre vistas sobre el valle. Oporto queda a 45 minutos, Aveiro a 35. Hay seis alojamientos disponibles: suficiente para quien busca silencio.
Al caer la tarde, cuando la luz rasante tiñe de ámbar los muros de la iglesia de Vila Chã, se comprende que la identidad está en ese olor a leña que lo impregna todo: lo primero que se percibe al llegar, lo último que se lleva puesto al marcharse.