Artículo completo sobre Santa Cruz: silencio y cordero en la dehesa
Un pueblo de 483 almas donde la campana marca la siesta y el horno de leña perfuma el aire
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El sol da de lleno en los muros bajos y el silencio solo se rompe al mediodía con la campana de la iglesia. En Santa Cruz, el calor se queda atrapado en la piedra de los umbrales y en el polvo de la carretera que surca los 12 000 ha de dehesa alcornocal. La altitud — 353 m — no refresca; solo regala una panorámica de ondulaciones: encinas oscuras contra la restolja dorada.
Geografía humana en tierra despoblada
483 personas, 4 por km². 229 tienen más de 65 años; 26, menos de 14. A la una, las contraventanas se cierran y la aldea se echa a dormir.
El único edificio catalogado es la iglesia. El resto son casas bajas de muro grueso, ventana pequeña y patio interior. Blanco y pizarra.
A la mesa del territorio
Se come lo que se cría: cordero de Baixo Alentejo IGP en estofado o al horno de leña; queso Serpa DOP con pan candeal y aceite. Açorda de ajo, migas con espárragos, sopa de verdolaga. De postre, sericaia. Se bebe tinto o blanco de la comarca de Beja: sin marca, del agricultor.
Ritmo interior
Tres casas para dormir. No hay ruta, ni tienda de recuerdos. Puedes caminar entre olivos, perderte en la dehesa o quedarte en la plaza esperando a que caiga la noche.