Artículo completo sobre Relíquias, el Alentejo donde el silencio huele a alcornoque
Entre iglesia barroca y dehesa sin fin, 995 almas celebran la romería del 15 de agosto
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La luz de la mañana entra en la iglesia del siglo XVI, rebota en el dorado del altar y dibuja sombras sobre los muros encalados. Afuera, el silencio solo se rompe con el canto de un zorzal y el crujido de las hojas de alcornoque. Relíquias se alza en una suave elevación donde la planicie alentejana empieza a ganar altura hacia la sierra.
La parroquia nació en la segunda mitad del siglo XVI, fruto de la reorganización religiosa que recorrió Portugal. Su nombre proviene de la advocación de la patrona, Nuestra Señora de las Reliquias —también conocida como Nuestra Señora de la Asunción—. La iglesia, con fachada barroca popular y retablo de talla policromada, perteneció a la antigua Encomienda de Santiago. Cada 15 de agosto, el pueblo se llena para celebrar su romería anual.
Ciento veinte kilómetros de dehesa y silencio
Relíquias es una de las parroquias más extensas del municipio de Odemira: 120 km² de alcornoques, encinas, olivares y matorral autóctono. También es de las más despobladas: apenas 8 habitantes por kilómetro cuadrado. Los 995 vecinos se reparten entre casas encaladas, patios con madroños y huertos donde todavía se cultiva boniato.
Dentro del Parque Natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina, la parroquia está surcada por arroyos temporales que alimentan charcas donde viven ranas, tritones y aves acuáticas. Senderos rurales y pistas forestales permiten caminar o pedalear entre cortijadas de corcho. A unos cinco kilómetros del caserío, el cerro da Moita de Cima ofrece una vista que abarca buena parte del término.
Feria anual, cordero asado y aguardiente de medroño
Agosto es mes de romería y de la Feria Anual de Relíquias, que se monta en el campo de fútbol. Artesanos, apicultores y productores de aguardiente de medroño, hinchables para los niños, juegos tradicionales y verbena popular componen un programa que se alarga hasta la madrugada. Es el momento de probar el estofado de cordero —con carne del Borrego do Baixo Alentejo IGP—, la açorda de bacalao, las migas con torreznos o el cabrito asado en horno de leña. El boniato de Aljezur IGP aparece en postres o como guarnición, y el queso Serpa DOP se cuela en entrantes y sobremesas. El vino de talha regional acompaña la comida, y un chupito de aguardiente artesano cierra el festín.
Vivir en la dehesa
Relíquias conserva sus límites históricos desde mediados del siglo XVI, sin incorporaciones que hayan alterado su fisonomía. La parroquia vive de la agricultura, la ganadería y la extracción de corcho, actividades que marcan el calendario y el día a día. Sus 49 alojamientos registrados acogen a quienes buscan una inmersión rural. La playa más cercana queda a unos 35 kilómetros, en Vila Nova de Milfontes.
Al caer la tarde, cuando la campana de la iglesia da las seis, el eco recorre el valle y se pierde entre los alcornoques. Entonces empieza a subir el olor a leña de las chimeneas, y el pueblo se recoge.