Vista aerea de Bico
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Braga · CULTURA

Bico: terruño de granito y vino sobre el Cávado

Parroquia amarrada al río donde la vaca Barrosá pasta entre muros de piedra y viña baja

816 hab.
77.5 m alt.

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Parroquia amarrada al río donde la vaca Barrosá pasta entre muros de piedra y viña baja

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El granito de la carretera ardía ya al mediodía, incluso a la sombra del olivo de la plaza. Bico se extiende como un anfiteatro de campos bajos donde el Cávado se oculta tras los almendros, pero se le huele: un aliento húmedo que sube del cauce y trae olor a lodo y a juncos. Doscientas hectáreas en desnivel, entre muros de piedra apilados a mano y viña baja que parece querer arrastrarse hasta el agua. Ochocientas dieciséis personas, las conté en el último censo: algunas se quedaron, otras regresaron para cuidar a los padres y de las vides. La aldea respira a setenta y siete metros de altitud, pero su pulso es el del río: nunca le vi el final.

Entre el Cávado y la sierra

Si subes hasta la escuela, ves la sierra de Bouro recortar el cielo al oeste, caliza que se vuelve blanca los días de sol y cruje cuando el viento es norte. Al este, el Cávado serpentea, pero aquí no se oye: solo se adivina por la franja de álamos que lo escoltan. Dieciséis kilómetros hasta Braga, quince hasta el hipermercado y el cine, lo justo para que el trigo y el maíz aún se siemen a cuchillo y las vacas de la raza Barrosá pasten en las majadas bajo sombrero de paja. Los Loureiros y Alvarinhos se agarran a las huellas graníticas; se prueba el terruño en la copa: una mineralidad que no miente.

Alta densidad, dicen los papeles: 350 almas por km². En la práctica, son ciento sesenta niños que se rompen las rodillas en el colegio de educación primaria y ciento dos ancianos que se reúnen en la puerta del bar después de la misa de las diez. Entre medias, los que se quedan van a la obra en Braga o cuidan la viña el fin de semana. Aun así, a diferencia de otras parroquias que suenan a eco, aquí se oyen gritos en la calle al atardecer.

Carne, miel y el plato de cada día

Los miércoles hay mercado en Amares, pero el viernes es cuando la carnicería de Bico recibe la carne Barrosá: vacas que han pastado en las alturas oliendo a brezo y a madroño. Asada a la brasa de roble o cocida con tocino y col, el aroma sube hasta la sacristía y hace que el cura abra la ventana. La miel es otro cantar: colmenas repartidas sobre la losa, donde el viento trae el sal del regato. Se derrama sobre una rebanada de pan de millo caliente y espesa el té de manzanilla que mi abuela hacía para curar resfriados. En la ahumada de Zé Manel, las chacinas ganan telaraña y un humo que se te pega al abrigo de invierno. Si pides con mana, corta una rodajita para que pruebes de pie, en la puerta.

Hay cuatro casas en alquiler: no son hoteles, son casas de familia que sobraron. Tienen patio, tienen mosquitera en las ventanas y un gato que viene a pedir limosna. Sirven para quien quiere despertarse con el gallo o para peregrinos que no quieren dormir en el albergue municipal.

Santo António y los caminos de fe

El trece de junio la aldea hierve. La mañana huele a sardina que se come cruda con pan y mantequilla antes de ponerla a la brasa. A las cuatro baja la procesión: andas de Santo António cubiertas de flores de papel de seda, banda de música con sousafones que se desafinan y niños corriendo tras el cortejo para ganar bolinhos de canela. Por la noche, hoguera en la plaza: romero y tomillo que crepitan, los chicos retándose a saltar la llama, las chicas contando cuántos novios se les escapan entre brasas. El olor se te pega al pelo y te lo llevas a la cama.

Bico es parada obligatoria en el Camino Portugués de la Costa a Santiago. Los peregrinos aparecen al caer la tarde, mochila sucia de arena de Esposende, pies embadurnados en crema de ortiga. Se sientan en el banco de la iglesia, beben agua de la fuente y preguntan si hay sitio para acampar. Aún les queda la subida a la sierra de Santa Marta; les ofrecemos un trozo de broa y les deseamos buen camino.

La campana de la parroquia da las siete: tres campanadas, pausa, otras tres. Las sombras se alargan, el verde de las viñas se vuelve negro y el Cávado, allá abajo, sigue corriendo sin que nadie le pida permiso. Hay quien dice que el rumor es de la Fervença, hay quien jura que es del propio aire. Importa sentirlo, como si toda la parroquia fuera un día grande de respiración.

Datos de interés

Distrito
Braga
Municipio
Amares
DICOFRE
030104
Arquetipo
CULTURA
Tier
standard

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2023
ConectividadFibra + 5G
TransporteTren a 10.1 km
SaludHospital en el municipio
EducaciónEscuela primaria
Vivienda~1157 €/m² compra · 4.13 €/m² alquiler
Clima15.3°C media anual · 1697 mm/año

Fuentes: INE, ANACOM, SNS, DGEEC, IPMA

ADN del Pueblo

45
Romance
50
Familia
25
Fotogenia
55
Gastronomía
45
Naturaleza
20
Historia

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Preguntas frecuentes sobre Bico

¿Dónde está Bico?

Bico es una feligresía del municipio de Amares, distrito de Braga, Portugal. Coordenadas: 41.6443°N, -8.4039°W.

¿Cuántos habitantes tiene Bico?

Bico tiene 816 habitantes, según los datos del Censo.

¿Cuál es la altitud de Bico?

Bico se sitúa a una altitud media de 77.5 metros sobre el nivel del mar, en el distrito de Braga.

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