Artículo completo sobre Rio Covo: agua que corre, piedra que guarda memoria
Entre viñedos y cruces de sauce, un pueblo de Barcelos que se sabe de paso
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El eco de los pasos resuena en el Puente de Piedra antes de que apunte el alba. El agua del río Covo pasa bajo el arco inclinado, el mismo que desde el siglo XV sirve de tránsito. El granizo está resbaladizo y, en las orillas, los sauces marcan la corriente. El ritmo de Rio Covo (Santa Eugénia): agua que corre, piedra que se queda, viña que asciende.
Cuando el agua bautizó el lugar
“Covo” es la entrada que forma el río en la ribera donde se practicaba el vado; allí nació la aldea, junto al camino real que unía Barcelos con Guimarães. La parroquia se emancipó en 1836, desgajada de Santa Maria de Galegos. En 1832, durante las guerras liberales, tropas miguelistas firmaron aquí un pacto que libró la población del saqueo. El ferrocarril Guimarães-Barcelos llegó en 1883, se llevó el vino verde y prometió futuro. Quedaron los maizales, los trocitos de loureiro y arinto entre muros de piedra, y 1 556 personas en 12,5 km².
Tallas doradas y cruces de sauce
La iglesia matriz de Santa Eugénia tardó 23 años en alzarse (1765-1788). Lleva talla dorada rocaille y retablo mayor de mármol de Vila Viçosa. El crucero de 1772 guarda una inscripción latina: petición de protección contra las crecidas que aún llegan cada primavera. La capilla de São Roque, en Carvalhal, se levantó en cumplimiento de una promesa hecha durante la peste de 1620 y conserva azulejos del siglo XVIII.
La Festa das Cruzes se celebra el domingo 3 de mayo: cruces de sauce con papel de colores, procesión nocturna, cohetes y rojão a la manera de Rio Covo —lomitos de cerdo en vino blanco loureiro. Al domingo siguiente llega el Círio de Santa Eugénia y los panes benditos contra las tormentas.
Sarrabulho, vino verde y azulejo pintado
El arroz de sarrabulho lleva sangre de cerdo, cabeza y panceta. Las papas de calabaza con alubias pequeñas calientan los inviernos. El pan de maíz sale de los hornos comunales. Entre diciembre y febrero, las matanzas se convierten en “sarrabulhos” colectivos en la plaza: cada familia aporta su cazuela, el vino fluye, suenan las concertinas.
El vino verde de las parcelas del valle tiene una acidez viva que pide perca y boga de río, a la brasa con un mojo de hierbas que cada casa guarda en secreto.
Donde la senda encuentra el molino
El sendero del río Covo (PR 11 “Minho Verde”) recorre 8 km entre la iglesia y el molino de Carvalhal, donde la rueda se paró pero aún se ve el mecanismo. El nacimiento del Covo, en la sierra de Galegos, tiene un pequeño lago para pescar en silencio; en marzo, los narcisos blancos del Minho florecen en las laderas.
En el molino de Carvalhal, una cruz tallada en la piedra del molar dice que impide la entrada del diablo durante la molienda. En el Puente de Río Covo, la leyenda promete una cruz de fuego la noche de San Juan: señal de crecidas o sequías. Hay quien va a comprobarlo.