Artículo completo sobre Forjães: viñedos que saben a sal atlántico
Entre viñedos de albariño y muros de piedra, Forjães guarda el sabor del mar en cada copa
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La luz que llega del mar
La primera luz del alba sorprende al peregrino que entra en Forjães por el Camino de la Costa, junto al mojón de granito que marca el límite de la parroquia. La calzada está húmeda y el aire huele a sal mezclado con tierra recién labrada. Forjães dista 4,5 km de la playa de Apúlia, pero se halla a 66 m de altitud: el Atlántico ya no se ve, aunque sigue dictando el tiempo.
830 hectáreas de verde albariño
El territorio ondulado está parcelado en 1.050 viñedos inscritos en la DOP «Vino Verde – subregión del Cávado». Las parras se elevan a la manera tradicional: los caminos miden 2,20 m entre hileras y las hojas forman túneles verdes por encima de la cabeza. Los muros de piedra —la mayoría levantados entre 1880 y 1930, cuando la ley de tierras comunales obligó a cercar— aún sostienen el alambre que guía las vides.
En el corazón del litoral norte
Desde 1995, Forjães forma parte del Parque Natural del Litoral Norte. El suelo es cambisol húmico, con un pH de 4,5-5,2, que retiene el agua suficiente para la vid aun bajo los 1.200 mm de lluvia anuales. La brisa atlántica entra por el valle del Esteiro de Forjães y reduce la amplitud térmica; en agosto rara vez se superan los 26 °C, lo que retrasa la maduración y preserva la acidez de los blancos.
Dispersión de caseríos
De los 2.646 residentes (INE 2021), 341 tienen menos de 14 años y 560 más de 65. La densidad real es de 318 hab/km², pero la viviesta dispersa hace que solo en el núcleo de Forjães —junto a la iglesia parroquial— vivan 380 personas. El resto se reparte entre 28 lugares: Courel, Crasto, Gandra, Padreiro, Passô, Retorta, Sejães, Ul, Valinhas, Vela...
Hogueras y tambores
La fiesta de San Juan es el 24 de junio, quince días antes del solsticio. La misa cantada comienza a las 18 h en la iglesia matriz (reconstruida en 1874 tras el incendio de 1862); a las 19:30 sale la procesión con el paso de madera de 1868 que pesa 380 kg y necesita 24 hombres para llevarlo. Los bombos de la Banda Filarmónica Recreio de Forjães —fundada en 1923— marcan el ritmo. Las hogueras se encienden solo en la aldea de Valinhas, tradición que se remite a 1962, cuando el presidente de la junta parroquial, Joaquim da Silva Araújo, consiguió la exención de la tasa de incendios de la GNR. Se come caldeirada de lubina y chicharro y se bebe blanco embotellado en la Cooperativa Agrícola de Fão, creada en 1954.
Albergue de peregrinos
El Camino de la Costa entra en Forjães por Courel (km 29,2 de la etapa Porto–Vila do Conde) y sale por Sejães (km 37,8), recorriendo 8,6 km dentro de la parroquia. El albergue ocupa la antigua escuela primaria de Valinhas, cerrada en 2009 y rehabilitada en 2016: 22 camas, cocina común, 8 € la noche. Hay además tres habitaciones privadas registradas en Booking y dos casas de vacaciones con licencia de Alojamiento Local del ayuntamiento de Esposende. Las flechas amarillas las pintó en 2017 el grupo «Amigos del Camino» de Esposende; se repintan cada año antes de Semana Santa.
Lo que permanece
Queda el sonido de la campana de la iglesia matriz —fundida en 1896 en la factoría Braga & Hijos de Oporto— que dobla a las 12:00 y a las 19:00. Queda el olor del ahumado: las chouriças de vino y ajo colgadas en octubre y retiradas en febrero, cuando el viento de noroeste deja de traer sal. Y queda la curva tras el cruceiro de 1894, donde la pista de tierra sube entre muros de piedra y se abre de golpe a otro vistazo de viñedos, siempre otro, siempre el mismo.