Artículo completo sobre Vila Chã: donde el vino verde nace antes que el mar
Un pueblo de granito y viñas sin turismo masivo ni flechas amarillas
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El granito bajo los pies registra cada desnivel. Vila Chã está a 173 metros de altitud, pero el mar no se ve: se adivina en la humedad que sube del valle. Ocupa 850 ha de viñedo y pinar dentro del Parque Natural del Litoral Norte, donde el turismo costero aún no ha llegado. Muros de piedra franquean parcelas que el Minho no abandonó: aquí sigue produciéndose el vino verde que se bebe seco y cuesta menos de 3 € en la cooperativa.
Cuando el Camino se cruza con la viña
El Camino de la Costa entra en la aldea por la Rua da Igreja. No hay flechas amarillas pintadas en la piedra: los peregrinos preguntan a la gente y ésta señala. Reparten 1255 vecinos entre caseríos con nombre de quinta: Tourais, Paredes, Outeiro. La escuela primaria cerró en 2018; los niños van en autocar a Esposende. Sobran 265 mayores y 157 jóvenes, pero la vendimia la hacen quienes superan los 70 años y se levantan a las cinco de la mañana.
La fiesta que marca el año
24 de junio, São João. Misa a las 11 h en la iglesia parroquial, procesión con la banda de música, verbena en el atrio a partir de las 20 h. Quienes emigraron piden vacaciones para esa fecha. La hoguera, de pino albar, arde hasta altas horas; nadie va a la playa porque queda a 12 km. Se sirve caldo verde en cuencos de barro y vino tinto retornable. Los hornos comunitarios calientan desde las cuatro de la tarde para el cabrito: hay que reservar sitio la semana anterior.
Dónde dormir y comer
Cinco alojamientos rurales, todos casas particulares con licencia local. No hay recepción: se llama por teléfono, se entregan llaves, se deja el dinero encima de la mesa. El restaurante «O Parque» abre solo para comer y cierra los lunes; sirve rojones a la minhota por 8 €. El café «Central» tiene wifi y abre a las 6 h para los agricultores; allí se pregunta por todo lo demás.
Qué hacer
Sendeiro da Senhora da Graça: 5,6 km, sale detrás de la iglesia, señalizado con pintura amarilla desgastada. Dura 1 h 30 min, gana 200 m de desnivel; al final se ve el mar. Llevar agua: no hay fuentes. En bici, la vía verde del Ecoparque del río Torno está a 3 km: es llana y hay sombra. Los domingos por la mañana hay mercado en Esposende: autocar a las 7 h 30, regreso a las 12 h, 1,85 € por trayecto.
El verde que no se fotografía
Niebla hasta las 10 h en verano. Cuando se disipa, el verde tiene capas: vides en bancales, pinar en la cima, eucaliptos que sobrevivieron a los incendios de 2017. No hay mirador oficial: el alto del pueblo queda detrás del cementerio, donde los mayores se sientan a ver la puesta tras el Monte da Franqueira. Allí se entiende por qué nadie abandona Vila Chã: cuesta, pero da para vivir.