Artículo completo sobre União das freguesias de Antas e Abade de Vermoim
Vila Nova de Famalicão guarda en sus dos parroquias industrial y romería, fuentes y rojões.
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Se oye antes de ver: agua cayendo en una fuente del siglo XVIII en el corazón de Antas. Son las ocho de la mañana, el aire huele a humedad y humo de chimenea. Enero, mes de las Festas Antoninas. Alguien apila cajas junto a la iglesia parroquial, preparando el arraial.
Ésta es la Unión de Parroquias de Antas y Abade de Vermoim, en Vila Nova de Famalicão. Ocho mil vecinos en cinco kilómetros cuadrados. Densidad urbana e industrial se codean con cruces de piedra.
De Custoias al Calendario
Primera mención: 1081, «São Julião de Custoias». En 1370 pasa a ser «Sam Giãao do Calandayro». Dependió del juzgado de Vermoim, en el Término de Barcelos. Fragmentos de cerámica emergen cuando las máquinas abren zanjas para nuevas plantas.
Ladrillo negro contra el cielo minhoto
En el casco antiguo de Antas, casas señoriales de piedra con balcones de forja. La iglesia parroquial domina un altozano. En Abade de Vermoim, la capilla de Nossa Senhora da Abadia acoge romería el 15 de agosto.
La nueva sede de la Junta Parroquial de Vermoim, obra de Rui Mendes Ribeiro, mezcla hormigón, ladrillo negro y vidrio. A pocos metros, un crucero del siglo XVIII.
Rojões al mediodía, vino verde por la tarde
Rojões à minhota, papas de sarrabulho, cabrito al horno de leña. Broa de maíz para mojar en el caldo verde. Toucinho-do-céu y sopa seca de Abade de Vermoim. Vino verde blanco de la vega.
Dos caminos, una dirección
Antas cruza dos rutas jacobeas: el Camino Central Portugués y el Camino del Norte. Tramo llano, muros de piedra, corrales. El parque de Devesa tiene senderos y carril bici entre robles.
Donde la verbena sobrevive al telar
Fábricas textiles y metalomecánicas transformaron el territorio. Pero las Festas Antoninas resisten: procesiones, casetas de chouriça, bailoteo con concertinas. En Antas, las fiestas de São Tiago repiten el ritual.
Cuando se apaga el último cohete, queda el sonido de la fuente del siglo XVIII. Agua constante, indiferente al hormigón del otro lado de la calle.