Artículo completo sobre Seixo de Ansiães: viñedos que saben a horno de leña
Alto Douro entre granito y longaniza, donde la vendimia marca el tiempo
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El granito retiene el calor del sol de septiembre y lo devuelve al anochecer mientras las campanas de Santa Eufemia convocan a la procesión. En las callejas adoquinadas de Seixo de Ansiães, el aroma de la longaniza asada se mezcla con el de los vinos tintos que acaban de entrar en fermentación en los lagares de piedra. A 620 metros de altitud, entre valles profundos surcados por arroyos que bajan hacia el Duero, esta parroquia trasmontana de 241 almas conserva oficios que la UNESCO protege como parte del Alto Douro Vinhateiro, Patrimonio de la Humanidad.
Piedra sobre piedra, viña sobre viña
Las casas de pizarra y granito se anclan a la ladera como prolongaciones de la propia montaña. La iglesia parroquial, de traza barroca, domina el caserío con su fachada encalada y el campanario que marca las horas en un territorio donde el reloj se rige por la vendimia. Más arriba, la ermita de San Antonio vigila los bancales de viña que descenden en terrazas irregulares hasta los valles. En los lagares antiguos, el granito pulido por el mosto de generaciones guarda la memoria de pies descalzos que pisaban la uva al son de cantares.
La densidad de población —diez habitantes por kilómetro cuadrado— habla por sí sola del silencio que habita estos 2.399 hectáreas. Solo el viento entre olivares y el grito lejano de alguna rapaz interrumpen la quietud. De los 241 vecinos, 104 han superado los 65 años, pero son ellos quienes custodian las técnicas tradicionales de vinificación y los secretos de los embutidos ahumados.
Sabores que resisten al éxodo
En la única taberna abierta todo el año sirven cordero Terrincho asado en horno de leña los miércoles. El cabrito transmontano, adobado con aceite de Trás-os-Montes DOP, solo se encarga con 24 h de antelación. El salpicão de Vinhais IGP se corta grueso, acompañado de pan casero y vino tinto de la casa —elija entre cosecha 2018 o 2019, ambos a 3 € la copa. Los quesos Terrincho y de Cabra Transmontano DOP vienen directamente del casero del pueblo: basta llamar a la puerta del señor Armindo, segunda casa después del cruce.
Caminar entre encinas y memorias
El sendero señalizado arranca detrás de la iglesia y recorre 4,2 km entre viñedos y olivares. Se tarda 1 h 30 min; lleve agua, no hay fuentes. En el km 2, el desvío a la izquierda conduce al mirador sobre el Duero. Regrese por el mismo camino: el single-track siguiente termina en matorral. Las fiestas de agosto en honor a Nuestra Señora de la Asunción atraen ranchos folclóricos de Miranda y Mogadouro. La romería comienza a las 10 h, pero las plazas a la sombra se agotan antes de las 9 —llegue pronto con silla propia.
Cuando septiembre termina y la última uva entra en el lagar, Seixo vuelve a lo que es: silencio absoluto tras las 21 h, el bar cierra a las 20 h excepto los viernes, y el único indicio de vida son las luces de las tres casas con la tele encendida. La carretera nacional 212 es el único acceso: si pierde el último autobús de las 18 h 30, preparese a dormir.