Artículo completo sobre Carrapatas: pan bendito en la aldea más pequeña de Macedo
A 544 m, entre hornos y cruceiros, esta parroquia de 153 almas guarda sabores de Trás-os-Montes
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El empedrado de granito cruje bajo los pies en la mañana gélida de diciembre. De las casas de piedra sale humo por las chimeneas: es día de hornear pan. Carrapatas despierta con la campana de la iglesia parroquial a las siete, el mismo sonido que lleva tres siglos atravesando el valle. A 544 metros de altitud, el frío cala hasta los huesos. El silencio solo se rompe con un ladrido a lo lejos.
La aldea nació en la Edad Media, ligada a las donaciones de la Orden de Cristo. Su nombre viene del latín carapata, cuando los pastos rebosaban de garrapatas en el ganado. Con 153 vecinos, es la parroquia más pequeña del municipio. En el atrio hay un cruceiro granítico del siglo XVII. En el jardín de la junta parroquial, un pelourinho manuelino traído de Vale Benfeito en 1836.
Pan y vino nuevo
El 7 de diciembre, día de San Ambrosio, la iglesia se llena. Tras la misa, el párroco bendice el pan y el vino nuevo. En la verbena se sirve chuleta mirandesa a la brasa, patata de Trás-os-Montes con IGP y chanfana de cabrito transmontano con DOP. El 29 de junio, en la romería de San Pedro en Pombas: subasta de productos agrícolas y concurso de sopa de ajo. Por la noche, fuegos artificiales.
Ruta PR3 MACV
Seis kilómetros entre Carrapatas y Pombas. Alcornoques centenarios, olivares en bancales. En invierno, el arroyo forma cascadas. Un puente de piedra de 1789 resiste las crecidas. A cinco kilómetros, el embalse de Azibo: garzas reales y ánades entre juncos.
Qué comer y comprar
Diciembre: abre el lagar comunitario. Aceite nuevo sobre broa de maíz recién hecha. En la tienda de ultramarinos: quesos de cabra transmontano DOP frescos o curados, miel de Terra Quente.