Artículo completo sobre São Martinho de Angueira
Entre pizarras y castros, 89 agricultores guardan 3 689 ha de vacas mirandesas
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La ribeira de Angueira —la que da nombre a la parroquia— serpentea entre pizarras y retamas. Quien llega desde Miranda do Douro por la EN 221 la oye antes de verla: en el cruce de Carvalhal de España su cauce baja a 680 m y la carretera sube a su vera como quien acompaña a un viejo amigo. A 734 m el altiplano se abre de golpe: tres aldeas —Angueira, Vilarinho y Soutinho— repartidas en 3 689 ha, con la misma densidad de 6,5 hab./km² que el INE registra desde 1864.
Piedra que habla sola
En el cabezo del Pisão, a 2 km de la iglesia, el castro aún muestra cuatro plataformas aplanadas a mano y un contrafuerte de piedra seca de 1,80 m. Lo excavó en 1998 la Dra. Ana Margaruda Arruda (Universidad de Lisboa): cerámica indígena del siglo III a.C. y una fíbula romana de bronce del I d.C. certifican ocupación continua. En Rebullhal, el padre Luís Cardoso ya dibujó en 1758 «foso y restos de muralla» en su Memorial Parroquial; hoy se distinguen dos recintos concéntricos de 90 m y 60 m de diámetro. La piedra no miente: antes de los «mourones» (así se dice en mirandés) hubo castreños, luego romanos, después aldea medieval que la carta de 1248 de D. Sancho II entregó al obispado de Miranda.
La parroquia nació exactamente el 10 de noviembre de 1543, cuando el obispo D. Jorge de Ataíde erigió la ermita de S. Martín en parroquia, desgajándola de Constantim. El patronato pasó a la Mitra mirandesa; el primer párroco conocido se llamaba Domingos Viegas y cobraba 1 200 reales de «síngula» anual.
Ganado que sabe a tojo
De los 239 habitantes (Censo 2021), 89 declararon «agricultor» como ocupación principal. Se crían 470 vacas de raza Mirandesa, 2 800 ovejas churras y 320 cabras bravías. La Indicación Geográfica Protegida «Carne Mirandesa» se reconoció en 1998 (DOCE L/208/98): los bovinos pastan en prados de altitud 700-800 m, con mínimo 120 días de montaña; la grasa infiltrada alcanza el 3-4 %, el pH final 5,4-5,6. El matadero más cercano está en Vimioso, a 18 km —las canales van luego a la sala de despiece de Vinhais, donde la cámara fría se mantiene a 0-2 °C. El cordero blanco de 30 días y 12 kg se vende directamente a los intermediarios que paran los lunes en la «placita» de Angueira: se pagan 7 €/kg en 2024, el doble que en 2004.
Fiestas que aún se hacen de puerta en puerta
La Trinidad se celebra el domingo de Pentecostés, 50 días después de Pascua. La procesión arranca a las 9:30 ante la iglesia matriz (reformada en 1892 con 30 contos de reales donados por emigrantes en París) y baja hasta el cruce de 1782 que marca la antigua plaza. La banda de música de Constantim toca el «Himno da Trindade» compuesto en 1953 por Joaquim Fidalgo. Tras la misa, comulgan de media 68 personas; se sirve sopa de cebolla, cabrito asado en el horno comunitario y el bollo de fiesta —receta de Olimpia Caetano, 84 años, que aún monta las claras a mano. Nuestra Señora de la Luz es el 15 de agosto: se trae la imagen de Constantim en carro abierto, porque la de Angueira ardió en el incendio de 1959. Santa Bárbara, patrona de los bomberos mirandeses, es el 4 de diciembre: se encienden tres hogueras en el atrio con la leña que cada vecino aporta.
El Duero que se esconde
Para llegar al cauce del Duero hay 9 km de carretera de empedrado hasta São João da Pesqueira y luego 3 km de pista. El río pasa a 350 m de altitud, encajonado en pizarra cámbrica: en lo alto del acantilado el mirador de Penedo Durão ofrece un desnivel de 220 m y la nidificación de 15 parejas de quebrantahuesos (censo 2023 del ICNF). A la vuelta se sube por la vereda de la Malhada, donde aún se ven los silos de pizarra usados en 1942 para guardar el maíz confiscado por la Cámara durante la II Guerra.
El sol se pone a las 17:48 en diciembre; a las 18:00 el olor de la esteva quemada se mezcla con el humo de las chimeneas. En la aldea, 42 casas están cerradas desde 2010 —las llaves guardadas en casa de la tía, los zócalos pintados de blanco para engañar a la humedad. Aun así, el expediente de la Junta abre los miércoles: dentro, el mapa de 1957 de la Carta Agrícola muestra parcelas que hoy son pasto, y el presidente —António Marques, tercer mandato— anota con bolígrafo BIC azul quien pide el certificado de residencia para renovar el DNI.