Artículo completo sobre Mascarenhas: donde los castaños mandan más que el alcalde
Pueblo del Tua con fiesta de San Esteban, longaniza y olivar en ladera
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El humo sale de las chimeneas al amanecer. Son las 7.30, el termómetro marca 2 ºC y la leña de roble ha ardido toda la noche. En Mascarenhas, a 330 metros sobre el valle del Tua, 422 personas repartidas en 28 km² de tierra ondulada. Los olivares ocupan las laderas sur. Las huertas amuralladas se pegan a las casas. Los castaños marcan los límites: no discutas con árboles que llevan doscientos años plantados.
26 de diciembre
Día de San Esteban, los chicos solteros salen a las 9 con máscaras de aliso. Los cencerros son de lata de aceite, no de bronce. Van de puerta en puerta, beben un chupito de aguardiente en cada casa, silban a las chicas. A las 13 están todos en la cafetería de Zé Manel comiendo longaniza de Mirandela. A las 16, duermen. No hay espectadores porque no hay nada que ver: es la versión local de una resaca colectiva.
Qué se come
En la ultramarinos de doña Lurdes se compra longaniza de Mirandela a 14 €/kg. El jamón de Vinhais siempre está agotado: los españoles se lo llevan todo. El queso Terrincho se hace a 12 km, en la Quinta do Vilar. La aceituna negrinha viene de Freixo, 30 km hacia el sur. El aceite es del Lagar del depósito: abre a las 9 y a las 16. Lleva botella.
Dónde dormir
Hay una casa en Airbnb: la villa del señor Joaquim, 60 €/noche. Nada más. El hotel más cercano está en Mirandela, a 15 km. El alojamiento no incluye desayuno: baja a la pastelería de Zé Manel, abre a las 7. El pan se hace en horno de roble y dura tres días.
Cifras que importan
De los 422 habitantes, 28 tienen menos de 14 años. Ciento setenta y seis superan los 65. La escuela cerró en 2009. El médico pasa los martes. La farmacia más próxima está en Vale de Prazeres, a 8 km. El autobús a Mirandela pasa a las 7.15 y a las 17.30. No hay Uber ni taxi.
Qué hacer
Recorre la carretera municipal 528 hasta el castañar de Louriceira: 3 km de subida con vista al valle. Vuelve por la senda de los molinos: cuatro en ruinas, uno aún muele maíz. A las 18, cuando suena la campana de la iglesia, siéntate en el escalón de pizarra. El silencio no es metáfora: es lo que queda cuando no hay gente.