Artículo completo sobre Santulhão: la aldea que suena a campana y olor a cabrito
330 almas, 205 mayores: un rincón de Bragança donde el tiempo se mide en olivares
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El frío de la madrugada aún no se ha disuelto cuando la campana de la iglesia parroquial suelta tres dobles que resuenan por el altiplano. Son las 6.30, la hora que el padre Costa fijó a los relojes hace tres décadas. En las calles de pizarra, el silencio sólo se rompe con el arrastre de las zapatillas de Adelaide, 82 años, que baja a las 7.15 para abrir la portezuela de los perros antes de subir al olivar de la familia —el mismo que plantó su abuelo en 1952, tras volver de la guerra colonial.
Santulhão cuenta con 330 vecinos, según el censo de 2021. De ellos, 205 superan los 65 años. En la taberna de Zé Mário, abierta desde 1978, los parroquianos fijos son siete: él mismo, los hermanos Baptista, la tía Amélia, Toni del lagar y el médico de guardia cuando visita los martes.
Piedra que reza, piedra que guarda
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Gracias se alza donde estuvo la ermita medieval, derribada en 1692. El retablo barroco llegó desde Oporto en 1734, cargado en mulas durante nueve jornadas. La procesión del 8 de septiembre arranca a las 16.00 con un paso de 180 kg que requiere 24 hombres, seleccionados por riguroso orden de apuntarse en el libro de la Cofradía.
La capilla de San Bartolomé, a 2,3 km del pueblo, acoge romería el 24 de agosto. En 2023 se contaron 147 peregrinos, treinta menos que en 2019. El espigadero de Joaquim, junto a la carretera comarcal 528, es el único que aún guarda maíz —32 mazorcas este año, suficientes para los dos burros que mantiene.
La mesa que alimenta el altiplano
El cabrito que sirve el restaurante O Planalto procede del rebaño de Fernando, en Vilarinho: 120 animales criados con leche materna hasta los 40 días. La carne mirandesa que envasa a la plancha doña Lurdes llega de la carnicería Miranda e Hijos, abierta en 1983 —se despiecean tres o cuatro terneros por semana, siempre de la raza mirandesa.
El aceite que acompaña es del lagar cooperativo de Vimioso, donde 28 productores de Santulhão entregaron 18 000 kg de aceituna en 2023. Se obtuvieron 2 700 l con una acidez del 0,3 %, por debajo del 0,5 % exigido para la DOP. El cocido transmontano de la tía Guida lleva 14 ingredientes, incluida la morcilla de arroz que ella misma elabora los miércoles.
Senda entre el verde y el gris
El sendero del Vimioso, señalizado en 2018, mide 8,2 km. Empieza junto al molino del Carvalho, donde el molinero Mario trabajó hasta 1994, año en que cerró por falta de trigo. Hoy, los 28 molinos del municipio están parados; el último que molturó fue el de Vilarinho, en 2001.
En los robledales de carvalho-alvarinho, el jabalí dejó huellas frescas el viernes pasado. Alejandro, 67 años, lo vio a las 6.45 cuando se dirigía al pasto de las 17 ovejas que aún mantiene. En enero, las folias pasan por aquí el día 5, después de recorrer Sendim, Ifanes y Constantim. Son 14 cantadores, todos hombres entre 45 y 78 años. Ensayan desde noviembre en casa del presidente de la junta parroquial, los martes a las 21.00.