Artículo completo sobre Nunes y Ousilhão: silencio a 700 m
Castaños, pizarra y ahumadero en la aldea donde duermen 197 almas
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La luz del amanecer se cuela con parsimonia por los valles de Nunes y Ousilhão, filtrándose entre carcomas y castaños. El aire, a 700 metros, pica en los pulmones. En las laderas, la pizarra asoma entre la maleza. El silencio solo se rompe con el murmullo del agua o el ladrido de un perro de pastoreo. Aquí, donde residen 197 personas en 21 km², el paisaje respira con amplitud.
Qué se hace y qué se come
La unión de 2013 dejó las aldeas separadas por dos kilómetros de carretera comarcal. En Ousilhão, el restaurante O Cevado sirve cenas bajo reserva previa (tel. 273 970 123). En Nunes, la Panadería de Miguel abre a las 7 h y cierra a las 13 h. Tres productos ostentan sello de origen: jamón de cerdo bisaro, castaña de la Terra Fria y carne mirandesa. El ahumadero cura la carne entre octubre y abril; el proceso dura meses y no se ofrecen visitas.
Cómo llegar y cómo moverse
Vinhais está a 18 km. Desde Bragança, 35 min por la N-103. El camping de Vinhais alquila bungalós por 45 € la noche (273 771 200). Los senderos carecen de señalización; el GPS marca 41,9°N, 6,6°O. Lleve agua: no hay bares en ruta. El Camino Nascente atraviesa la zona: marcas amarillas y flechas amarillas.
Cuándo ir
15 de agosto: fiesta de la Asunción. Misa a las 11 h, verbena a las 13 h en la explanada de la iglesia. Noviembre: magusto comunitario; se tuesta castaña y se bebe jeropiga (vino dulce). Diciembre: los ahumadores trabajan a pleno; el aroma a roble quemado impregna el aire desde la mañana hasta la noche.
Qué llevarse
La carnicería Miranda, en Vinhais, vende jamón entero a 25 €/kg. La cooperativa de castañas está en la N-103, salida 12; sacos de 5 kg por 8 €. Lleve efectivo: muchos comercios no aceptan tarjeta. La gasolinera más cercana está en Vinhais; abre de 7 h a 22 h y tiene cajero.
Al caer la tarde, el ahumadero vuelve a soltar su perfume: un olor que se pega a la ropa y se cuela por las rendijas. Permanece incluso después de abandonar la aldea, como sello indeleble de este rincón de Trás-os-Montes.