Artículo completo sobre Colmeal da Torre: romanos, olivares y cabrito al fuego
En Colmeal da Torre la Torre de Centum Cellas, aceite DOP Beira Interior, sendas entre olivos y cabrito asado te esperan a 5 km de Belmonte.
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La piedra se alza en medio del olivar como un rompecabezas de tres plantas. Doce celdas vacías, escaleras de granito pulidas por dos mil años de pisadas. Alrededor, olivos en hilera, troncos retorcidos, hojas que crujen con el viento. Huele a tierra seca y resina. Un mirlo en el alfeizar.
Colmeal da Torre debe su nombre a esto: la Torre de Centum Cellas, siglo I. Nadie sabe si fue villa, puesto de vigilancia o almacén. Lo que queda son muros bien alineados, una leyenda de tesoros enterrados —de ahí “Torre de los Tesoros”— y un centro de interpretación junto con ánforas romanas rotas y una maqueta. Monumento Nacional, único en el país.
Autonomía recuperada
Parroquia creada en 1949, suprimida en 2013, recuperó su independencia en 2025. Escudo: torre plateada sobre campo verde. Iglesia de San Bartolomé: cal, portazo que rechina, campana que se oye a lo lejos.
Entre olivares y huertos
Altitud: 504 m. Olivares se alternan con cerezos, manzanos, melocotoneros. DOP: aceite de Beira Interior. IGP: aceituna galega, fruta de la Cova da Beira. Sendas rurales unen Colmeal con la Quinta da Eira. Muros de pizarra derruidos, afloramientos de granito. Forma parte del Geoparque Estrela —hay paneles que explican fallas y erosión.
Qué se come
Cabrito de Beira asado en horno de leña, patatas aplastadas, arroz de menudos. Embutidos en ahumaderos de pizarra, pan de maíz en hornos comunitarios, queso de oveja sobre tablas de madera. El aceite nuevo sale verde, arde en la garganta. Vinos de Beira Interior —gran altitud, acidez viva— acompañan embutidos y cabrito. Pasteis de Santa Clara donde hay fiesta.
Qué se hace
Entrar en la Torre de Centum Cellas (gratis, abierta todo el día). Caminar las sendas entre olivares —señalizadas, 3 a 8 km. Observación de aves: cogujada, cernícalo, mirlo negro. Catar vinos en Belmonte, a 5 km. Dormir en casas rurales —lista en la oficina de turismo de Belmonte.
Al caer la tarde, la torre proyecta una sombra larga. El viento baja de la sierra, trae olor a tierra labrada. En las celdas, el eco de los pasos no es de tesoros —es piedra que resiste.