Artículo completo sobre Álvaro, la aldea final de Oleiros
226 vecinos, horno de leña y senderos de fraga sin señal
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La carretera que sube desde Oleiros termina en Álvaro. Diecinueve kilómetros de curvas cerradas —calcule treinta y cinco minutos, como mínimo. La aldea aparece de golpe: tres calles, una fuente, una iglesia. Nadie atraviesa el arco sin reparar en el escudo desconchado que corona el portón.
Qué hay exactamente
226 vecinos, 114 con más de sesenta y cinco años. La escuela cerró en 2009. El bar abre cuando a Zé Mário le apetece levantarse —normalmente sobre las nueve, pero sin garantías. El único comercio vende pan de molde congelado y gasolina embotellada.
El plano de la parroquia cabe en una fotocopia A4 colgada en el ayuntamiento: carretera local a Orvalho, pista de tierra a Água Formosa, sendero de pizarra hasta El Fratel.
Dónde comer
En casa de doña Alda, si reserva con dos días de antelación. Cabrito al horno de leña: 25 € por persona, mínimo cuatro comensales. Lleve vino, ella proporciona las copas. La aceituna es de lo poco que aún se produce: 3 € el kilo, elija en la bodega del señor Aníbal, tercera puerta a la derecha pasada la fuente.
Andar
El sendero del Geopark está señalizado con puntos amarillos pintados sobre la piedra. Ocho kilómetros ida y vuelta hasta la fraga de Adia. Agua en la mochila: no hay bar hasta regresar. El Camino de Santiago pasa junto a la iglesia; siga las vieiras de bronce clavadas en los muros.
Dónde dormir
Tres casas rehabilitadas por el consistorio. Llaves con doña Glória, Largo do Cruzeiro, 2. 40 € la noche para cuatro personas. No hay wi-fi, la cobertura es débil y la calefacción es de leña. Reserve en el +351 279 24 00 00 —es el teléfono general del ayuntamiento, alguien le derivará.
Cuándo ir
Fuera del verano, lleve chaqueta aunque brille el sol. Las noches bajan a 5 °C en mayo. Si viene por San Juan, hay sardinada en la plaza: traiga la sardina, ellos ponen la parrilla.