Artículo completo sobre Cerdeira y Moura da Serra: pizarra, arte y silencio
Pueblo portugués convertido en residencia de artistas con ruinas restauradas y senderos de sierra
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La pizarra oscura de las paredes aún retiene el calor del mediodía. Abajo, el arroyo murmura sin pausa, ocupando el hueco que dejó el ruido del tráfico. Cerdeira se alza a 749 m, entre Moura da Serra y la sierra del Açor. En la suma de ambos pueblos apenas viven 372 personas; el colegio cerró hace lustros.
Lo que ocurrió después de su muerte
1980: el último vecino cierra la puerta de su casa. 1988: Kerstin Thomas, escultora alemana, compra unas ruinas. Hoy hay 17 viviendas restauradas, una fragua y un taller de cerámica. El conjunto funciona como residencia para artistas: basta con presentar la solicitud on-line. Los cursos de alfarería cuestan 60 €/día e incluyen alojamiento en casa de pizarra. No es un pueblo-museo: hay quien vive, aunque pocos.
Moura da Serra, 2 km más arriba, nunca se despobló del todo. La iglesia celebra misa una vez al mes. En agosto, la Relva Velha acoge la fiesta de la parroquia: sardinas asadas y música tradicional. Es el único día que el lugar se llena.
Dónde comer y dormir
Casa da Videira: habitación doble 80 € con desayuno. Cabrito asado en horno de leña por 12 €. Reservar con antelación: solo cinco habitaciones.
Casa de Louro: casa completa para cuatro personas, 120 €/noche. Cocina equipada, chimenea. Llevar leña o comprar al señor António (2 €/saco).
Senderos que merecen la pena
PR2: Cerdeira – Parrozelos – Cerdeira. 7 km, 2 h 30 min. Señal amarilla. Empieza en el puente sobre el arroyo y sube por un camino de pizarra. En Parrozelos hay un bar que abre los fines de semana.
PR3: Moura da Serra – Mata da Margaraça. 10 km ida y vuelta. Desvío al mirador de Relva Velha: vista sobre el valle del Alva. Llevar agua: no hay fuentes.
Qué meter en la mochila
Tarjeta de débito: el bar no acepta otro pago. Botas con buen dibujo: los empedrados de pizarra resbalan si llueve. Bañador: la playa fluvial de Avô está a 15 min en coche.
Cuándo pasarse
Mayo: la sierra florece y aún no aprieta el calor. Octubre: hojas enrojecidas y menos turistas. Evitar agosto: bochorno y aldeas saturadas.
A las seis de la tarde el martillo de la fragua se calla. Después, solo queda el murmullo del arroyo.