Artículo completo sobre Folques, la aldea que huele a cordero y a leña
En la Serra de Arganil, 342 vecinos, un café y horno comunal donde se reparte el sabor
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La carretera sube desde el río Alva y, en una curva antes del puente de Folques, la pizarra se apila a la puerta de las casas — no es decoración, es leña para el invierno. 334 m de altitud, 342 vecinos, 1 cafetería que abre cuando Antonio se despierta. La iglesia siempre está cerrada; la llave guarda doña Amélia, tercera puerta a la izquierda.
Qué hay que ver
El hórreo de la plaza del Cruceiro es el único monumento catalogado. El resto es lo que ves: muros de pizarra sin cemento, hilos de humo sobre las tejas, la carretera comarcal 514 que atraviesa la aldea y muere en pista forestal a 3 km. Si vas a pie, lleva agua: no hay fuentes entre Folques y Soito.
Dónde comer
El café de Antonio sirve un cortado por 0,60 € y bocadillo de queso curado de la Serra — no hay carta, es lo que hay. El domingo al mediodía huele a cordero en el horno comunal: quien lleva la carne, reparte. Los pomares trepan la ladera; la manzana se come aquí, no resiste el viaje.
Dónde dormir
13 casas particulares registradas en Turismo de Portugal, precios entre 60 € y 80 € la noche. Ninguna tiene recepción: se intercambian llaves por WhatsApp. La más antigua es la Casa da Ponte — chimenea de troncos de castaño, agua caliente si el viento no ha tirado la luz.
Cuándo ir
Mayo: flor de madroño y días sin lluvia. Octubre: castañas en la brasa y bares que cierran a las 20 h. Evita agosto: 38 °C y fuegos en la ladera de enfrente.
Cifras que importan
144 jubilados, 25 niños. El médico pasa los martes a las 10 h, consulta número 14. La farmacia más cercana está en Arganil, a 18 km. La compañía eléctrica corta la luz 2-3 veces al mes; quien tiene pozo se queda sin agua.