Artículo completo sobre Vila Cova de Alva: cruce de pizarra y queso
El Alva parte el pueblo, la chanfana espera en O Moinho y el pelourinho recuerda poder perdido.
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El murmullo del Alva precede a la vista: rumor continuo del valle, portada de madera que golpea. A las siete, la luz corta pizarra y esquisto, atrapa el humo de las chimeneas. La aldea despierta despacio: 535 vecinos, 454 m de altitud.
Por qué fue cabeza de municipio
Vila Cova de Alva perdió el ayuntamiento en el siglo XIX, pero conserva el pelourinho manuelino (s. XVI) y los muros del convento de Santo António. En la Rua Quinhentista, los portones bajos obligan a agacharse. La Iglesia de la Misericordia abre a las nueve y cierra a la hora de comer. Dos bares sirven un café solo por 0,65 €: el do Céu y el del Largo.
La cruz que parte el río
El puente lleva una cruz de 1790 en su mitad: separa Arganil de Oliveira do Hospital. Quien vive en Anseriz y tiene parientes en Vila Cova cruza para gestionar papeles en dos ayuntamientos distintos. El Día de la Santa Cruz le ponen flores. El río no une: parte.
Qué comer y dónde
El queso Serra da Estrela DOP se compra en la ultramarinos Oliveira (calle Dr. José Afonso): 14 €/kg, sale de la nevera a las 8.30. El restaurante O Moinho sirve chanfana solo los fines de semana: reservar el sábado por la mañana, 12 € la ración. La manzana Beira Alta IGP baja de las quintas por encima de la N-342: parar a dedo, 2 €/kg.
Caminos sin señales
No hay senderos homologados, pero la senda de pizarra sube desde el puente hasta la ermita de San Sebastián: 45 min de subida, 30 de bajada. Llevar agua: no hay fuente. La playa fluvial aún sin fecha; de momento, los baños son en las “pocetas”, 500 m río abajo del puente. Agua fría incluso en agosto.
La campana toca a las 19.30. El último bar cierra a las ocho. Quien no tenga cama reservada sigue hasta Arganil: 12 km, carretera comarcal estrecha, ningún autobús.