Artículo completo sobre Tunes: café y miel en la estación del Algarve
Entre trenes y naranjos, Tunes es el cruce donde saborea la sierra y el mar
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El tren frena en la estación de Tunes —inaugurada el 1 de julio de 1889— y, durante unos segundos, el vagón se llena de luz algarvia tamizada por la línea del Oeste. Quien mira por la ventana descubre un núcleo urbano que creció paralelo a la vía: casas bajas de cal blanca en la Rua 5 de Outubro, patios donde se adivinan naranjos y almendros. No hay monumentos —ni siquiera una plaza con nombre propio—, pero sí el café «O Entroncamento» abierto desde 1976, donde Antonio sirve cafés a 0,80 € y guarda en la memoria los horarios de siempre.
Nudo entre sierra y litoral
La parroquia ocupa 12,25 km² en el límite sur del barrocal algarvio, a 58 metros sobre el nivel del mar. La atraviesan la EN 269 (Tunes-Albufeira) y la vía férrea que une Vila Real de Santo António con Lagos. Aquí viven 3.418 personas (censo 2021), de las que 1.045 superan los 65 años. La densidad de 278 hab./km² —la más alta del municipio de Silves— se explica por la estación: cada día paran 38 trenes, 14 de ellos regionales que conectan Faro con Lisboa en 3 h 15 min.
Antes de la llegada del ferrocarril, Tunes era un par de caseríos agrícolas dependientes del mayorazgo de São Marcos da Serra. El topónimo aparece por primera vez en un fuero de 1573 como «Thunnes», en referencia al monte donde hoy se alza la iglesia matriz de Nossa Senhora da Conceição, levantada en 1897 sobre una ermita del siglo XVI.
Sabor de sierra cercana
En la tienda de conveniencia «Varandas», Zulmira Guardio vende miel de brezo certificada DOP Serra de Monchique a 7 € el frasco de 500 g. El productor es João Fialho, de Monchique, que instala 250 colmenas entre Foia (902 m) y Picota (774 m). Los viernes, el mercado de Tunes (7-13 h) despliega en el patio de la escuela EB1/JI coquinas de Alvor (8 €/kg), coquinas de Quarteira (6 €/kg) y chorizo de cerdo bisardo ahumado en secadero de madroño por Joaquim Faísca, en São Marcos da Serra.
El restaurante «O Fernandinho» (Largo da Igreja, n.º 5) sirve a las 13 h de lunes a sábado guiso de anguilas con pan alentejano (14 €) y migas de espárragos con huevos de gallinas criadas en el patio (9 €). Quien quiera comer fuera de horario pide en la barra del «Café Central» (Rua Dr. Vicente Moreira, 11) un bocadillo de jamón de Barrancos curado 24 meses (4 €) y un vaso de tinto del Alentejo (1,20 €).
Cotidianidad entre generaciones
La escuela primaria Dra. Maria dos Remédios Martins tiene 97 alumnos y 7 aulas; la guardería ocupa la antigua casa del maestro y acoge a 22 niños. A las 16.30, el autobús de «Vamus» línea 47 trae desde Albufeira a 14 estudiantes de secundaria; el billete cuesta 2,35 € si se compra en la app.
En la sede de la Junta (Rua da Liberdade, 42) funciona el «Centro de Convivencia» donde 67 usuarios comen por 3 €: sopa de nabos, carne de cerdo a la alentejana y naranja de la huerta municipal. Por la tarde juegan a la sueca y escuchan Rádio Algarve FM 94,6. El polideportivo cubierto, inaugurado en 2019, acoge los entrenamientos del C.F. Tunes —equipo del municipio que disputa el regional de 2.ª división— y las clases de zumba de la profesora Sónia, martes y jueves (5 €/h).
La oferta de alojamiento se reduce a 30 unidades, todas registradas como Alojamiento Local: 12 apartamentos en la Rua 25 de Abril, 9 chalets en el Loteamento da Achada y 7 habitaciones en viviendas familiares. La ocupación media es del 38 %; el precio ronda los 45 €/noche en mayo y 70 € en agosto. No hay hotel; el más cercano está en Algoz —el «Vila Galé Náutico», a 11 km.
A las 17.43, el regional 1900 para en el andén 2. En el puesto diario, una mujer de 74 años —doña Aurora Santos, natural de São Bartolomeu de Messines— espera con una red donde caben 4 kg de naranjas del huerto de su hijo, en Horta Grande. El tren arranca hacia Faro; la campana de la iglesia da tres badajos. Tunes vuelve a quedarse pequeña, pero a nadie parece importarle: a las 18 h el café se llena para ver el fútbol en Sport TV y el día sigue al compás que el doctor Armando —médico de familia desde 1987— llama «ritmo del interior», donde el tiempo se mide en trenes y cosechas, no en likes.