Artículo completo sobre Muxagata: queso, vino y silencio de Beira
Pueblo de 223 almas donde la ría riega huertos, cura quesos y guarda fiestas de emigrados
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La campana de la iglesia de San Pedro dobla al mediodía. El sonido remonta el valle de la ribera de Muxagata y se pierde entre los alcornoques. Aquí viven 223 personas en 9 km². La cota: 373 m. No es alta montaña, pero el aire ya sabe más ligero que en la planicie.
Piedra que lo ha visto todo
La iglesia parroquial existe desde 1258. Lo que se ve hoy es siglo XVIII con restos románicos. Granito gris, nada del otro mundo. En la Póvoa, la ermita de San Sebastián acoge la misa dominical. El puente medieval soporta el tráfico local — pasan tractores y furgonetas de reparto. El nombre viene del árabe «muxa» más el latín «agata». Aparece en pergaminos como Muxagatha. Quedó bajo la gobernación de la Beira tras la Reconquista.
Queso y vino con nombre
En las quintas elaboran Serra da Estrela DOP. Cuajan con cardo y curan en cuevas. El requeijão se vende el fin de semana. El vino del Dão: touriga nacional y encruzado. Algunas quintas abren para catas — hay que reservar. La chanfana va en cazuela de barro, el cabrito al horno de leña. En los secadores hay salpicón y morcilla de arroz. Preguntar por Agostinho o por Celeste: venden a domicilio.
Agua que corre, tradición que riega
La ribera riega huertas por medio de levadas. Los turnos de agua se pacta de casa en casa. El sendero de Muxagata a la Póvoa tarda 25 min. Se anda por pista entre carvales. Los jabalís salen al anochecer — no llevar perro sin correa.
29 de junio: fiesta de San Pedro. Segundo domingo de octubre: Nuestra Señora del Pilar. Vuelven los emigrados, hay verbena con bifanas y tinto. Los ranchos locales bailan la vira; ensayan en la Casa do Povo los miércoles.
Cuando se pone el sol, el humo de las chimeneas sube recto. Huele a cena y a leña de roble.