A view over Longroiva
Pedro Nuno Caetano · CC BY 2.0
Guarda · RELAXAMENTO

Longroiva: aguas termales entre murallas de pizarra

El olor a azufre de sus balnearios y el castillo medieval escoltan este pueblo duriense

218 hab.
312.8 m alt.

Qué ver y hacer en Longroiva

Patrimonio clasificado

  • MNCastelo de Longroiva
  • IIPPelourinho de Longroiva
  • IIPPonte Romana de Longroiva

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El olor a azufre de sus balnearios y el castillo medieval escoltan este pueblo duriense

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El vaho sube de las aguas sulfurosas en hilos blancos que se disuelven en el aire matutino. Huele a azufre y a piedra mojada, un olor mineral que se adhiere a la piel y que los visitantes de las Termas de Longroiva han aprendido a asociar con el alivio —de las articulaciones, de los pulmones, del peso que traen de fuera. El edificio balneario del siglo XIX sigue ahí, junto a la Ribeira de Longroiva, desde que la Academia de Ciencias estudió estas aguas en 1821 y las recomendó para afecciones respiratorias. La tradición local asegura que la Reina Santa Isabel se sumergió en una tina con esta agua cuando se dirigía a Trancoso, pero lo que realmente importa es el silencio denso que envuelve el balneario: solo el murmullo de la ribeira y el sonido pausado del agua corriendo por los grifos de bronce.

Lo que queda de una antigua capital

Longroiva fue municipio durante siete siglos. Entre 1120 y 1836, administraba Chãs de Longroiva, Santa Comba, Fonte Longa y la propia villa, que en 1801 llegó a tener mil quinientos habitantes. Hoy quedan doscientos dieciocho. El Castillo, Monumento Nacional de origen medieval, aún domina la ladera con sus murallas de pizarra oscura. Al atardecer, la piedra se calienta y devuelve la luz en un tono herrumbre que contrasta con el verde oscuro de los olivares en el valle. Dentro de la villa, la Iglesia Parroquial guarda retablos dedicados a Nuestra Señora del Torrón, patrona cuya romería, el domingo más próximo al 8 de septiembre, aún trae procesión, misa campestre y verbena a las calles empedradas. Las pocas casas que quedan se apoyan unas contra otras como quien teme al viento.

Humo, cordero y tigeladas

La chanfana de cabrito cuece en cazuela de barro durante horas, hasta que la carne se deshace al tacto del tenedor. El cordero Terrincho DOP, criado en las laderas que rodean la villa, aparece en estofado o asado en horno de leña, acompañado de migas con col y alubias pintas. En otoño, la sopa de castañas calienta las noches frías, y los embutidos ahumados —chorizo, alheira, morcilla— cuelgan de los deshumadores como esculturas negras por el tiempo. Las tigeladas de Longroiva, dulce de huevo cocido en taza de barro, comparten mesa con bizcochos de almendra del Duero DOP y queijadas de requesón. El vino de Beira Interior, tinto corpulento o blanco fresco, y el aceite de Beira Alta DOP completan la comida en el restaurante O Cimo o en el hotel rural de las termas. Quien cocina son siempre las mismas manos que nos saludan en la puerta.

Sendas y murallas

La Ruta del Castillo se extiende por tres kilómetros entre la muralla medieval y la ermita de San Sebastián, en lo alto de la ladera. El camino cruza castañares donde las hojas secas crujen bajo los pies, olivares centenarios de troncos retorcidos, viñedos que en septiembre se cubren de racimos negros. La Ribeira de Longroiva corre allá abajo, alimentando pequeños arrozales y zonas húmedas donde grajillas y carboneros se mueven entre los juncos. Esta ruta se integra en la Rota de los Castillos y en el Camino Interior de Santiago, que sigue hacia Fonte Longa dejando marcas amarillas en las piedras de granito. En invierno, cuando llega el Fuego de San Sebastián el 20 de enero, los habitantes se reúnen en torno a hogueras para bendecir los campos —ritual que el frío hace aún más necesario. Las piedras del castillo guardan el calor del día como quien guarda un secreto.

El olor a leña quemada persiste en la ropa horas después de abandonar la hoguera. Se mezcla con el vapor sulfuroso de las termas, con el aceite caliente del frito de hígado, con el musgo húmedo de las murallas del castillo. Longroiva no se ve —se respira, despacio, hasta que los pulmones se llenan de Beira Interior.

Datos de interés

Distrito
Guarda
Municipio
Mêda
DICOFRE
090907
Arquetipo
RELAXAMENTO
Tier
basic

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2023
ConectividadFibra + 5G
TransporteTren a 17.3 km
SaludCentro de salud
Educación2 escuelas en el municipio
Vivienda~156 €/m² compraAsequible
Clima13.6°C media anual · 797 mm/año

Fuentes: INE, ANACOM, SNS, DGEEC, IPMA

ADN del Pueblo

65
Romance
35
Familia
45
Fotogenia
70
Gastronomía
45
Naturaleza
40
Historia

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Preguntas frecuentes sobre Longroiva

¿Dónde está Longroiva?

Longroiva es una feligresía del municipio de Mêda, distrito de Guarda, Portugal. Coordenadas: 40.9795°N, -7.1992°W.

¿Cuántos habitantes tiene Longroiva?

Longroiva tiene 218 habitantes, según los datos del Censo.

¿Qué ver en Longroiva?

En Longroiva puede visitar Castelo de Longroiva, Pelourinho de Longroiva, Ponte Romana de Longroiva. La región también es conocida por sus productos con denominación de origen protegida.

¿Cuál es la altitud de Longroiva?

Longroiva se sitúa a una altitud media de 312.8 metros sobre el nivel del mar, en el distrito de Guarda.

50 km de Guarda

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