Artículo completo sobre Pala: vendimia en viñedos de granito y llave
El pueblo donde la vid se aferra a laderas de 25 % y el horno enciende dos veces por semana
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El ronroneo de los tractores arranca a las seis en punto. No es desfile, es vendimia: en Pala se entra en la viña antes de que el calor lo impida. El polvo que levantan las máquinas nace de las pistas de tierra que unen las fincas; aquí el asfalto no entra entre cepas.
La capital de la viña
De los 1.424 ha del municipio, 280 están plantadas con vid. El resto es monte de alcornoque y olivar, con algunas dehesas. Tanta uva no es casual: el granito y los 640 m de altitud dejan poco margen a otros cultivos. Los registros de 1758 ya hablan de viña porque era lo único que rendía dinero. El topónimo «Pala» podría venir de «piedra», pero nadie lo afirma.
Las parcelas se aterrazan; el pendiente roza el 25 %. Los senderos que las cruzan son vías de servicio, no senderos; sirven para que pase el tractor. Los vinos ganan altura, pero su sello es la acidez que preserva el clima continental. En las tres bodegas familiares se embotellan entre 5.000 y 20.000 botellas al año. El aceite DOP se hace en la cooperativa de Pinhel, no aquí.
Piedra y devoción
La iglesia parroquial cierra con llave. Abre los domingos a las nueve para la misa de once, cuando el párroco llega desde Pinhel. Tiene cuatro altares; solo el del Santísimo tiene culto habitual. La ermita de la Reigadinha queda a 3 km de pista compactada: siempre cerrada, salvo el 15 de enero, día de San Amaro, si hay sacerdote.
Entre tractores y premios
La Fiesta de la Viña y el Vino se celebra en septiembre, en plena vendimia. No hay desfile de tractores; hay una exposición de máquinas de cosecha en el patio de la junta parroquial. El programa PARES 3.0 rehabilitó el Centro de Día: terminó en 2021 porque la obra era pequeña (300.000 €) y no se enredó con papeleo. De 415 vecinos, el 68 % supera los 65 años. El centro atiende a 20 usuarios.
A las ocho de la noche, el horno comunitario está caliente dos veces por semana. Quien quiera cabrito asado avisa con tres días de antelación: cuatro hornos de leña dan abasto a 120 casas. El silencio es real: la carretera municipal cierra al tráfico pesado a las diez, y la siguiente vivienda dista 500 m.