Artículo completo sobre Palhais: la aldea que cruzó el arroyo y olvidó su orilla
Palhais, en Trancoso, celebra romerías con ovejas de borlas teñidas entre capillas rupestres y silencio serrano
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El sonido precede a la imagen: el roce de una verja de hierro, pasos sobre la calzada irregular, la Ribeira da Ribeirinha bajando a 710 metros. Son 154 vecinos repartidos en 432 hectáreas. La luz de la mañana se agarra a los tejados de pizarra y el frío es la norma de la altitud.
El cambio de orilla
Doña María Pais Ribeiro fundó el poblado en la margen izquierda del arroyo. Hoy solo crecen zarzas entre muros derruidos. El pueblo cruzó al lado opuesto, donde los almacenes de paja guardaban forraje. El nombre se quedó. Hasta 1855 dependía del castillo de Sernancelhe. Los cruces y humilladeros aún marcan el territorio.
Entre capillas y rebaños
La iglesia matriz de Santo António ocupa el centro. La capilla de la Señora da Ribeira se asoma al agua. La levantaron sobre una antigua ermita. Entre mayo y junio se celebra romería: pastores conducen ovejas con borlas de lana teñida para bendecirlas. El día de «Acemsam» acuden las corporaciones de Trancoso y Carapito. Donde hubo un convento fundado en 1640 solo quedan paredes que se desmoronan.
Borlas de lana y Camino Interior
La cuadrilla folklórica une Palhais y Benvende. Son 10 críos frente a 70 mayores. El Camino Interior de la Vía Lusitana pasa por aquí. El viajero encuentra queso DOP, cordero DOP, cabrito IGP. Trancoso queda a 14 km —lejos como para que nadie llegue por casualidad.
Cuando el sol se inclina sobre la capilla, la aldea vuelve al silencio.