Artículo completo sobre Ribeira da Janela: la "ventana" volcánica de Madeira
Entre levadas, agua que hace vino y una iglesia del 1571, el pueblo se abre al Atlántico
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La bruma baja de Paul da Serra como un animal viviente, envuelve los tilos centenarios de Fanal y resbala por las laderas hasta la desembocadura, donde la Ribeira da Janela —14,2 km, el curso de agua más largo nacido en el interior de Madeira— se abraza con el Atlántico entre espuma y cantos negros. Frente a la costa, el islote volcánico se alza de las olas con una abertura natural en la cima: la “ventana” que bautizó el lugar en los mapas de 1839. No es un marco de palacio, sino una hendidura de 7 m que los pescadores de serra y chicharro usaban como referencia de abrigo cuando el norte soplaba de noroeste.
Agua que labra la montaña
Los suelos de Lombo Gordo y los Cedros son los únicos de la isla que aún reciben las tres principales levadas de la cuenca —Levada do Moinho, Levada Nova y Levada dos Cedros—, asegurando dos cosechas anuales de col y patata. El agua baja por canales de piedra musgosa, atraviesa siete túneles cavados a mano entre 1946 y 1951 y riega 82 ha de andenes donde se planta la variedad “negra mole” para el vino de Madeira. En 1965, esa fuerza hídrica adquirió una expresión inusual: la central hidroeléctrica de Ribeira da Janela, 1,6 MW, una de las dos construidas a nivel del mar (la otra está en Fajã da Ovelha), aún visible junto a la desembocadura, con la sala de máquinas pintada de azul caqui.
El pueblo creció en torno a la Iglesia Matriz de Nossa Senhora da Encarnação, levantada en 1571, cuando la parroquia figuraba en las “Memórias Paroquiais” como «Janela da Clara». El atrio de basalto refleja la luz difusa de los días de niebla; en el interior, el techo de madera de cryptomeria fue sustituido en 1953 tras el ciclón del 19 de noviembre de 1940 que arrancó el tejado. Desde aquí parten las procesiones del 25 de marzo —la Romaría de Nossa Senhora da Encarnación— y del segundo domingo de agosto, cuando la Festa do Senhor llena la aldea de panderetas, brinquinho y verbena que acaba con sopas de trigo a las dos de la madrugada en el campo de tierra apisonada junto a la escuela.
Laurisilva suspendida en el tiempo geológico
Fanal es un cono de escoria parcialmente destruido por la erosión, de 550 m de diámetro, donde crecen 48 ejemplares de Ocotea foetens de más de 500 años, medidos por dendrocronología en 2018. Al atardecer, la niebla convierte el paisaje en un escenario irreal, muy buscado por fotógrafos que llegan en Fiat Punto de alquiler por la ER209, carretera abierta en 1967 que sustituyó el antiguo camino de lomo. La Levada dos Cedros, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999, serpentea entre muros de piedra seca de 1,80 m de altura y bosque endémico, llevando al caminante desde Paul da Serra (1.490 m) hasta Ribeira da Janela en 3 h 30, a través de tres túneles de más de 200 m donde el eco de los pasos retumba como tambor.
Desembocadura de piedra y espuma
La escalera de 112 peldaños tallada en la roca basáltica en 2001 desciende al mirador sobre los islotes. Abajo, la playa de cantos volcánicos recibe las olas del Atlántico con un estruendo que alcanza los 78 dB cuando la marea está llena. El mayor de los islotes, de 54 m de altura, tiene la ventana en la cima recortada contra el cielo —abertura que los vientos de noroeste han ensanchado 1,3 cm por siglo, según el Centro de Vulcanología de la Universidad de los Azores—. Se puede caminar hasta la desembocadura, sentir los 14 °C del agua de la ribeira al encontrarse con los 18 °C del mar, observar la espuma blanca formar torbellinos entre las piedras pulidas. La antigua ER101, construida entre 1922 y 1936, ofrece vistas panorámicas sobre esta costa donde la montaña se sumerge al 37 % de pendiente directamente en el océano.
Los 206 habitantes que aquí resisten —nueve tienen menos de catorce años, 68 más de sesenta y cinco— conocen el peso del silencio cuando la niebla apaga el horizonte y solo queda el sonido del agua corriendo, incansable, excavando el basalto desde que la isla emergió hace cinco millones de años.