Artículo completo sobre Santa Bárbara: vino y viento en la isla más antigua
En Santa Bárbara, Azores, los muros de basalta protegen viñedos que besan el Atlántico.
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El viento atlántico irrumpe sin avisar en Santa Bárbara. Desde los 240 metros de altitud, los pastales ondulan mansos hasta el horizonte, interrumpidos por muretes de basalta que delimitan parcelas. Trescientos setenta vecinos repartidos en quince kilómetros cuadrados: veinticuatro almas por km² que se traducen en casas aisladas, senderos de tierra apisonada y un silencio que solo rompe el soplo del mar.
Geografía
Santa María es la isla más veterana del archipiélago. El suelo volcánico alimenta pastos donde pacen vacas y ovejas. La exposición al viento obliga a levantar muros bajos y macizos. El Geoparque Azores integra aquí formaciones geológicas visibles en los acantilados que caen al océano.
Vino
Santa Bárbara forma parte de la región vinícola de los Azores. Las cepas se agarran al basalto, resguardadas por currales de piedra seca. Producción mínima para consumo local: nada de enoturismo. El vino se bebe en la mesa junto a queso curado y pan casero.
Qué se vive
Cincuenta niños mantienen abierta la escuela unitaria. Los adolescentes bajan a Vila do Porto para cursar el instituto. Sesenta y siete mayores concentran la memoria de la parroquia. El barco de abastecimiento atraca cada semana. Una urgencia médica implica volar a Ponta Delgada. El turismo es escaso y estival.
El sol incendia el horizonte al caer. Mañana el viento volverá a soplar.