Artículo completo sobre Ribeirinha: vino salado entre bruma y basalto
En la ladera norte de Faial, 404 almas resisten el vendaval y cultivan 8 000 botellas
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El viento arremete de frente contra la ladera, cargado de sal atlántica. A 235 metros sobre el nivel del mar, Ribeirinha se extiende por la vertiente norte de Faial. Las nubes bajan deprisa. Sus 404 vecinos saben que la humedad aquí no es una metáfora: se cuela en las paredes, en los huesos, entre las sábanas.
Altitud y desnivel
1226 hectáreas de terreno quebrado. 32 personas por kilómetro cuadrado. Casas dispersas, muretes de basalto negro, vacas pastando entre matorral. La carretera que sube desde Horta son 12 km y 25 minutos; más si hay niebla, que es casi siempre.
El territorio forma parte del Geoparque Azores. El basalto lo cubre todo: muros, cimientos, senderos. Sirve para marcar fincas y para sujetar la tierra que el viento intenta llevarse.
Entre el viento y la viña
85 mayores, 62 jóvenes. Los números cuentan lo que el pueblo calla: colegio cerrado desde hace 15 años, bar abierto cuando a António le apetece.
En las laderas resguardadas, las cepas se doblan hasta el suelo. La producción es mínima: 3 viticultores, 8 000 botellas al año. El vino es blanco, mineral, con sabor a sal en la boca.
El día a día de la ladera
El autobús de la línea 3 sube a las 7.30 y a las 17.30. Es el único. ¿Perdiste el de la tarde? Toca bajar andando: 6 km, pendiente pronunciada, perfecta cuando llueve.
Senderos señalizados: el PR05FAI cruza la parroquia de lado a lado. Son 4 km, 1 h 30, barro después de octubre. Lleva agua: no hay fuentes.
La niebla sube del mar al atardecer. Primero borra el Pico, luego la isla, al final las casas. Queda solo la luz de una ventana y el olor a leña quemada.