Artículo completo sobre Fontinhas, el altiplano que huele a mar y hierba
A 233 m entre Praia da Vitória y Angra, donde el viento peina pastos y murallas de lava
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La carretera serpentea en amplias curvas atravesando pastos donde el verde cambia de matiz cada vez que el empuja las nubes. Estamos a 233 metros de altitud, en un altiplano de Terceira donde el aire llega limpio del Atlántico y la luz se transforma tres veces antes del mediodía. Fontinhas alberga 1.529 vecinos que aún viven de lo que la tierra ofrece: corrales de piedra volcánica, campos divididos por muretes bajos, el olor a ensilado que se mezcla con la sal marina.
La parroquia ocupa 12 km² de terreno ondulado. Son 125 personas por kilómetro cuadrado, lo que se traduce en casas distanciadas y vecinos que se conocen. No hay monumentos catalogados ni rutas turísticas. Lo que existe son senderos rurales que conectan núcleos dispersos y cráteres dormidos que puntean el paisaje.
Lo que el mapa no cuenta
El altiplano coloca a Fontinhas entre el mar y las cumbres. El viento nunca cesa del todo. La humedad impregna la piedra basáltica de los muros. El Geoparque Azores incluye esta tierra dentro de su perímetro, pero aquí el volcanismo dormido sirve sobre todo como muro de contención y suelo fértil para el pasto.
Los 192 jóvenes que crecen aquí aún juegan entre los campos. Los 270 mayores recuerdan cuando la vendimia movilizaba a familias enteras. Aún queda viña en algunas parcelas, pero la producción es para el consumo local. El calendario agrícola marca los días: marzo es para el maíz, septiembre para la patata, octubre para la castaña.
Cómo llegar y dónde parar
Se accede por la EN3-2a, la carretera que une Praia da Vitória con Angra. Son 15 minutos desde el aeropuerto. No hay transporte público. Aparca junto a la iglesia de São Pedro, construida en 1952 en el centro de la parroquia. Cerca está el Café Fonte Nova, que abre a las 7 h y sirve un espresso por 70 céntimos. El pan con chorizo se agota a las 10 h.
El único restaurante es O Pescador, en la carretera principal. Sirve alcatra de pescado los miércoles y viernes, estofado de cabra los domingos. Reserva con antelación: 295 642 123. No hay alojamiento local. Los visitantes duermen en Praia da Vitória, a 8 km.
Senderos sin señales
Desde el centro de la parroquia, toma el camino de tierra junto al cementerio. Son 3 km hasta las Furnas do Pão de Lo, antiguos hornos volcánicos donde las familias aún hornean el pan tradicional los fines de semana. Pregunta por Dona Alice, de 78 años, que guarda la llave. Lleva leña y masa: ella enseña el proceso entero.
A 2 km hacia el norte, la Mata da Fonte es un bosque de cryptomeria plantado en los años sesenta. Tiene un manantial de agua potable: llena la botella. El sendero circular mide 5 km y dura 90 minutos. Lleva impermeable: la niebla baja rápido desde los 400 metros de la Serra do Cume.
Qué comprar
En la quinta del Sr. Manuel, a la izquierda de la carretera hacia Santa Cruz, venden queso fresco cada mañana. Cuesta 8 € el kilo, envuelto en papel de aluminio. Lleva también el queso curado: necesita tres meses de maduración y vale 12 €. La miel procede de la Cooperativa de São Bartolomeu de Regatos, recogida en julio cuando florece la tilia.
Al caer la tarde, cuando la luz rasante dora los campos, Fontinhas muestra lo que es: una parroquia donde la vida conserva proporciones humanas. El silencio tiene peso: no es ausencia de sonido, sino espacio para pensar. Queda el olor a tierra húmeda, a hierba pisada, a leña que arde en las cocinas para ahuyentar el frío que baja del altiplano.