Artículo completo sobre Assumar, el Alentejo que no pide perdón por su silencio
Un pueblo de 614 almas donde el pan dura semanas y la luz pesa
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El sol cae de lleno sobre la llanura y la cal de las paredes devuelve un blanco que obliga a entrecerrar los ojos. En Assumar, la luz pesa. A 323 metros de altitud, la parroquia se extiende por 62 km² del Alentejo interior —diez vecinos por kilómetro cuadrado. Hay sitio para respirar. Hay silencio.
Qué se come
Queso de Nisa DOP en las tiendas de ultramarinos. Aceite verdeal en el delantal de quien lo muele. Ciruelas de Elvas en botes de almíbar espeso. No es ruta turística —es lo que hay. El café sirve café. El horno abre a las 7h y cierra a las 19h. El pan de tres días aguanta semanas.
Quién se queda
614 habitantes. 79 niños. 178 mayores de 65 años. El autocar escolar pasa a las 7h45 y regresa a las 17h30. El médico viene los martes y jueves. El cajero tiene efectivo, pero los viernes no hay billetes de 20€. Quien quiere internet rápida instala antena. Quien no, no instala.
Qué se ve
Tres inmuebles catalogados. Nadie sabe cuáles. Pregunte al señor Antonio, en la gasolinera: señalará la ermita de San Blas, el cruzero de 1784 y la casa donde vivió el juez. El resto son paredes, puertas pintadas de azul, ventanas de madera que se cierran al roce.
Dónde dormir
Una casa. No tiene nombre. Tiene tres habitaciones, cocina con hornilla a gas y televisión por cable. Reservar por teléfono —el número está en la oficina de turismo de Monforte, a la izquierda de la puerta. No hay piscina. Hay silencio. Lleve agua: el grifo es de pozo.
El sol cae. La campana de la iglesia da seis veces. Alguien cierra la ventana. El día termina como empezó: sin prisa, sin extraños, sin planes.