Artículo completo sobre Foros de Arrão: queso, silencio y Alentejo puro
Queso Mestiço, alcornoques y 811 almas entre Ponte de Sor y el infinito
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El sol golpea la planicie alentejana con tal intensidad que obliga a buscar la sombra de los olivos centenarios de la Herdade da Casa Nova. En Foros de Arrão, el calor del mediodía reblandece el asfalto de la carretera N-244 y amplifica el silencio, solo roto por el zumbido de las cigarras y, a lo lejos, el tañido de la campana de la iglesia de São João Baptista que marca el paso pausado de las 450 ovejas de la quesería Monte da Azinheira.
Esta parroquia de Ponte de Sor, con sus 811 habitantes repartidos en 82,3 km², conoce bien el peso de la amplitud. Una densidad de 9,9 personas por kilómetro cuadrado dibuja una geografía de horizontes abiertos, donde las casas aparecen aisladas o en los núcleos de Foros de Arrão, Vale do Arneiro y Vale de Açor, salpicando campos de trigo blando y dehesas de alcornoque. Aquí las distancias se miden en tiempo: quince minutos hasta el Café Central, veinticinco hasta la carnicería Marques en Vale de Açor.
La memoria del queso
El queso Mestiço de Tolosa IGP es la herencia pastoril de esta tierra. Elaborado con leche de oveja merina negra y cabra serrana, su pasta semiblanda transporta al paladar la aspereza de la vegetación que pastan los rebaños: tomillo salvaje, romero de monte, esteva. En las queserías Monte da Azinheira y Queijaria do Zé Natário, Rosa Maria Pereira conserva el proceso: coagulación con cuajo de cordero a 36 °C, prensado manual en moldes de roble y curación mínima de 60 días sobre estanterías de pino.
La tradición láctea es economía. Los 450 rebaños se mueven por el campo siguiendo la disponibilidad de pasto, y José Manuel Cardoso —uno de los doce pastores que quedan— conoce cada recodo, cada abrevadero de la Ribeira de Sor, cada alcornoque donde se resguardan las cabras. De los 811 residentes, 328 superan los 65 años; solo 71 son niños. Los números confirman lo que la mirada advierte: el futuro pasa por mantener viva la Feria del Queso de Tolosa, que se celebra desde 2003 en la segunda quincena de enero.
Horizontes despejados
Caminar por la Rua Principal de Foros de Arrão es sentir vértigo de horizonte. A 150 m de altitud, la vista alcanza sin obstáculos la Sierra de São Mamede, cuarenta kilómetros al norte; la mirada se pierde donde el cielo besa la tierra, sin relieve que interrumpa la línea. Al caer la tarde, cuando el sol se oculta tras la dehesa de la Herdade da Comenda, la planicie se tiñe de oro viejo y la temperatura baja de 38 °C a 25 °C.
Los siete alojamientos registrados —Casa do Forno, Monte da Charca, Vale do Arneiro, Quinta do Arneiro, Casa Azul, Monte Novo y Casa da Avó— son casas rurales sin turismo masificado. El que duerme en Monte da Charca despierta a las 6.30 con el canto del gallo de António Rosa y se duerme bajo un cielo estrellado que la ausencia de contaminación lumínica vuelve excepcionalmente nítido: visibilidad de magnitud 6,5. La logística obliga a planificar: el Intermarché más cercano está en Ponte de Sor, a 18 km.
La luz se suaviza cuando el día declina y las sombras se alargan sobre el pomar de 300 almendros de la Quinta do Arneiro. El olor a leña de olivo quemado sube por la chimenea de la Casa do Forno, mezclándose con el aroma seco de la paja. Aquí el silencio no es ausencia: es el canto de las cogujadas al amanecer y el vuelo de once especies de murciélagos al anochecer.