Artículo completo sobre Lousada: valles de granito y pan bendito
Entre viñedos y hórreos, Cernadelo y Lousada guardan el latido del Sousa
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El olor a leña quemada asciende del valle antes de que aparezca el sol. En las laderas que descienden hasta la Ribeira de São Miguel, el granito de los muros aún conserva el frío de la noche. Aquí, entre los 180 y los 400 metros, el paisaje se dibuja por capas: viña, huerto de melocotoneros, mancha de robles, regato. Y por todas partes, el granito — en los hórreos, en las cruces de piedra, en los puentes estrechos que salvan los afluentes del Río de Moutinho.
Tierra de lino y piedra
La unión de Cernadelo y Lousada en 2013 formalizó lo que la geografía ya dictaba: dos aldeas ligadas por la misma red de arroyos y por el mismo suelo pedregoso. El nombre «Lousada» viene del latín lausetum — pedregal — y basta caminar media hora por los caminos rurales para entender por qué. Los hórreos se cuentan por decenas. Algunos aún guardan cereales, otros solo sirven de recuerdo a la época en que el lino se cultivaba en cada quinta.
La iglesia parroquial de São Miguel de Lousada está en el centro, con construcción barroca del siglo XVIII sobre cimientos medievales citados en 1258. En su interior, la talla dorada del retablo y los azulejos del siglo XVIII. La capilla de São Sebastião en Cernadelo tiene nave única y frontón sencillo. En enero, suben procesiones que bendicen los animales.
Agosto en fiesta, febrero en llamas
El domingo siguiente al 15 de agosto, la Gran Fiesta del Concejo atrae a miles de visitantes. Se levanta un altar de tres pisos cubierto de pan y flores que permanece tres días en la explanada de la iglesia. Se sirve cabrito asado al horno de leña y arroz de sarrabulho. El vino verde de la subregión del Sousa cuesta 1,50 € la copa.
El 5 de febrero, las mujeres cantan a la portadora de la llama de Santa Águeda por las aldeas. Es un ritual de protección de los fuegos y cereales que se mantiene desde hace siglos.
Caminos que unen molinos
El Sendero de los Molinos (PR1) parte del centro de Lousada y recorre ocho kilómetros hasta Cernadelo. Pasa por molinos de agua restaurados y levadas de piedra. El camino es de tierra apisonada y calzada irregular. Son 2 h 30 de caminata. La Vía Verde del Sousa tiene 19 kilómetros planos hasta Oporto, pasando por la entrada de la parroquia.
En la Quinta da Tapada, abierta para catas guiadas (cita previa), se prueba vino verde por 5 €. Acompaña rojões o el bizcocho de Lousada, que se vende en las pastelerías a 8 € el kilo.