Artículo completo sobre Macieira: el pueblo donde el vino se vende en el umbral
Entre viñedos de azal y procesiones de 280 kg, la vida transcurre al ritmo de las campanas
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Las campanas de la iglesia dan a las 11.30 —la hora que los mayores siguen llamando «medio día»— y el tañido sube la ladera como quien palpa cada murete de piedra. En Macieira la vida se mide por el calendario parroquial: los miércoles hay mercado en Lousada, los domingos misa a las 10.30, y los 154 ha de viñedo marcan lo que queda. El pueblo se sienta a 240 m de altitud, lo que permite que el arroz de sarrabulho del restaurante O Torga lleve exactamente el mismo tiempo de cocción desde 1978: tres horas a fuego lento, cazuela de hierro.
El Señor de los Afligidos copia la carretera
El domingo más cercano al 1 de agosto, la EM 592 se llena de coches en doble fila. La Festa Grande atrae a Cucujães, Meinedo, Silvares —parroquias que, como Macieira, forman el arciprestazgo de Lousada-Sur—. La procesión arranca a las 16.00 en la puerta de la iglesia matriz de Santiago, levantada en 1756 sobre otra del siglo XIII. El paso del Señor de los Afligidos pesa 280 kg y necesita 24 hombres, todos naturales de la parroquia, elegidos en el sorteo que organiza la Misericordia de Lousada. Cuando regresa, el último cohete se dispara desde el atrio de la escuela primaria cerrada en 2012 con solo nueve alumnos.
Santa Águeda, 5 de febrero, día de niñas
Es la misa menor, pero la que más gente congrega. A las 9.00, las niñas del pueblo visten de blanco, llevan el pan bendito sobre la cabeza y recorren la calle de la Iglesia hasta la capilla de Santa Águeda, levantada en 1923 por iniciativa de la familia Abreu. En su interior se guarda la imagen de madera que sobrevivió al incendio de 1957: ardió la capilla, pero el altar mayor resistió. Tras la misa, chocolate caliente en el Centro Social de Santiago, gestionado por la Santa Casa da Misericórdia desde 1994.
Vino sin etiqueta, con nombre
La variedad es sobre todo azal, plantada en bordadura a lo largo de los muros de pizarra. El vino se vende en garrafas de tres litros a 2,50 €/l en el umbral de las casas; el sr. Joaquim, en la Travessa do Crujeiro, mantiene ese precio desde hace tres años. No hay cooperativa; la vendimia es colectiva, empieza el segundo fin de semana de septiembre y acaba el día en que el párroco bendice las pipas, normalmente el 29, festividad de San Miguel. El vino nuevo se bebe el domingo siguiente, con rojões a la macieirense: magro de cerdo, panceta, morcilla y una rama de laurel del patio.
1.285 vecinos, 161 jóvenes, 209 mayores —y una farmacia
Cifras del INE, Censo 2021. La farmacia está en la calle Dr. José Pereira; abre de lunes a viernes de 9.00 a 13.00 y de 14.30 a 19.00, sábados hasta las 13.00. Es el único lugar donde se puede cobrar la pensión sin desplazarse a Lousada. El alojamiento registrado se llama Casa do Fontanário, tres habitaciones en la antigua casa del regidor (1912). El primer y último café, el Solar, cerró en 2018; hoy quien quiera un cortado acude al bar del Centro de Día, solo para usuarios —a nadie le amarga un dato.
Cuando la procesión del Señor de los Afligidos entra de nuevo en la iglesia, el presidente de la junta parroquial —en el cargo desde 2013, Manuel Augusto Ferreira (PS)— corta el micrófono a las 20.15 en punto. Los cohetes callan, las casetas se desmontan en media hora y Macieira vuelve a escuchar al perro que ladra en la Rua de Cima. Mañana hay misa a las 7.30, misa rezada, sin música.