Artículo completo sobre Beire: entre viñedos y ahumados del norte
Pasea sus calles de granito, prueba vino verde y capón ahumado en esta parroquia de Paredes
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La calzada serpentea en suave pendiente, flanqueada por muros de granito donde el musgo dibuja manchas verde oscuro. En Beire, a 174 metros de altitud, el aire huele a tierra mojada y al humo de la leña que se escapa de las chimeneas bajas. Las casas se desparraman sin prisa por 330 hectáreas de ladera, y el silencio solo se rompe con algún ladrido lejano o el motor de un tractor que trabaja las viñas en bancales.
Esta parroquia de poco más de dos mil almas pertenece al municipio de Paredes, pero vive a su ritmo. Una densidad de 607 habitantes por kilómetro cuadrado se traduce en calles donde aún se saluda al desconocido, donde los rostros se reconocen y los horarios se ajustan al sol, no al reloj. Entre sus 263 jóvenes y 327 mayores, Beire conserva un equilibrio frágil, típico del interior norteño, donde cada generación carga con la memoria de la anterior.
Vino y ahumados
El territorio forma parte de la región de los Vinhos Verdes, y las viñas se extienden por las laderas con esa geometría irregular que solo permite el granito y la gravedad. Las cepas crecen sujetas a estacas de madera o en parras bajas, y a finales del verano los racimos cueldan pesados, aún verdes, esperando la vendimia. No hay grandes bodegas abiertas al turismo, pero quien conoce a alguien del lugar acaba sentado a la mesa de una cocina, con una copa de vino fresco y un plato de embutidos.
La gastronomía de Beire obedece a la lógica del ahumado y de la cría casera. El Capón de Freamunde, con Indicación Geográfica Protegida, llega a las mesas en días de fiesta: carne jugosa de ave criada en libertad, asada lentamente hasta que la piel adquiere un dorado crujiente. En los montes más altos, las colmenas producen la Miel de las Tierras Altas del Miño DOP, densa y aromática, con matices florales que cambian según la estación.
Fiesta y devoción
El calendario festivo de Beire se entreteje con el de otras parroquias del municipio. Las Fiestas de la ciudad de Paredes, en honor al Divino Salvador, atraen peregrinos y truenos de cohetes, procesiones que suben las calles en hileras compactas, estandartes al viento. La fiesta en honor al patrón Salvador de Lordelo y la fiesta de la ciudad de Rebordosa y de San Miguel completan el ciclo anual de devoción y convivencia, momentos en los que la parroquia se llena de voces y de humo de sardinas asadas.
Dormir entre muros
Beire no es destino de hoteles ni de turismo masivo. Existe una casa disponible para alojarse — discreta, integrada en el paisaje, pensada para quien busca la quietud del granito y la viña. Aquí el lujo se mide por el silencio de la noche, por la ausencia de luces artificiales y por el sonido de la lluvia sobre el tejado de teja.
El camino de vuelta discurre por el mismo tramo de calzada, ahora en bajada. Al fondo, el valle se abre en tonos de gris y verde, y el humo de una chimenea sube recto, vertical, antes de deshacerse en el aire frío. Queda el olor a leña y la promesa de que, mañana, todo volverá a empezar igual.