Sunset over the Praia Rio Alto beach and the boardwalk along the Atlantic Ocean near Aguçadoura, Póvoa de Varzim, Portugal, December 2017
sergei.gussev · CC BY 2.0
Porto · COSTA

Estela: lechuga de playa y pinar atlántico

Huertos medievales entre dunas, pinares y marismas donde nació la lechuga de playa

2287 hab.
11.5 m alt.

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Huertos medievales entre dunas, pinares y marismas donde nació la lechuga de playa

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La luz rasante del amanecer dibuja sombras largas en los surcos paralelos de la masseira. Son regos cavados hace siglos en la duna, orientados norte-sur para atrapar la napa freática y proteger coles y judías verdes del viento salado que sopla desde el Atlántico. Aquí, a menos de doscientos metros de la rompiente, crece lechuga con sabor yodado —sí, esa que los de Póvoa llaman «lechuga de playa» y por la que se paga más en el mercado. El sistema agrícola es medieval, pero no es un museo: es la huerta del señor Arménio que aún abastece al puesto de la esquina con coles y nabo, y donde los nietos van en Semana Santa a aprender a plantar judías.

Donde el pinar encuentra el mar

El topónimo viene de stella, estrella —pero nadie en Estela llama así a la parroquia. Se dice «voy para Estela» como quien va al bar de la esquina. El pinar que queda es donde los críos aprendieron a montar en bici y donde los padres iban a recoger piñas para la chimenea. Hoy, el Parque Natural manda en todo, pero los caminos de tierra siguen siendo los mismos —y si encuentra al señor Antonio en la puerta de la cabaña, puede que le enseñe dónde está el nido de los mirlos.

La Ruta de los Masseiros es como esa conversación de bar: parece corta, pero lleva su tiempo. Seis kilómetros que empiezan en la iglesia —donde el cura aún manda callar a los niños— y terminan en las dunas altas. Desde arriba, la vista es despejada: al norte, la playa hasta el río Alto; al sur, las rocas de la Redonda donde la gente va a pescar el safio. En la desembocadura, la marisma es donde los mayores dicen que se cogió una anguila «del tamaño de una pierna», pero eso ya nadie se lo cree.

Iglesias y promesas

La iglesia de Santa María es del siglo XVIII por fuera, pero por dentro tiene ese olor a cera y ropa guardada que tienen todas las iglesias portuguesas. El retablo dorado se pagó con limosnas de los pescadores —cada uno daba lo que podía, y quien no tenía dinero daba pescado. La Virgen del Ó, cuentan, apareció en una red después de una tempestad, pero lo cierto es que hoy las mujeres de la parroquia le llevan galletas de canela cuando el mar se pone bravo.

La ermita de la Salud, esa sí, es otra historia. Está al final de un camino de tierra que parece no llevar a ninguna parte, pero el primer domingo de mayo se llena de coches aparcados en doble fila. La procesión es lenta —las viejas van de velo negro, los chicos de camiseta a rayas— y acaba en una verbena donde se come bizcocho de soletilla que doña Idalina hace desde 1973. ¿La receta? «Es secreto», dice, «pero el secreto es batir las claras a punto de nieve y no tener prisa».

Sabor de quien sabe lo que es fresco

La caldeirada de la tía Odete lleva el pescado que el marido traía a las seis de la mañana —si no había gallo, llevaba safio; si no había safio, llevaba raya. El secreto es el pimentón que hace al final del verano, con pimientos del huerto que seca en la cuerda de la ropa. El arroz de marisco es de los Netos, pero solo los domingos, porque «el marisco es caro y los críos comen como si no hubiera mañana».

Hay quien hace feijoada de bocinas —es de esas cosas que parecen una tontería hasta que se prueban— y quien jure que el guiso de anguilas del señor Alfredo es mejor que el del restaurante de Póvoa, «pero solo si él está de buen humor». El vino verde viene de las parras del señor Jaime, que aún hace el lagar en el sótano como su padre, y que dice que «el secreto es beberlo de primera, si no se agria». La aguardiente de madroño es de esas que no se compran —se regalan. Se lleva una botella de tinto, se lleva un paquete de galletas, y se lleva una botella de madroño de vuelta. Así se hace.

Arena blanca y agua que muerde

La playa de Estela es ancha, sí, pero desierta solo fuera de temporada. En agosto, los aparcamientos se llenan de matrículas de España y de Francia, y los locales van a la playa del río Alto «donde hay más espacio y menos gente hablando alto». El surf es bueno —«pero solo si sabes lo que haces, que aquí el mar no perdona»— y las escuelas de surf son de esas donde el monitor es el primo del Ze que se fue a Brasil un año y volvió con tabla y piercings.

El campo de golf es como ese pariente rico que nadie invita a cenar: está ahí, ocupa espacio, pero nadie de la parroquia juega. «Es para los turistas», dicen, «y para los ingleses que compraron las casas de campo». El Camino de Santiago pasa justo delante de la panadería —los peregrinos paran a comprar pan caliente y preguntan si hay café. Lo hay: es el Café Central, donde el pastel de nata es casero y donde doña Antonia aún sirve el café en taza de loza.

San Pedro y las cosas que no cambian

En las fiestas de San Pedro, el 29 de junio, la procesión aún baja hasta el mar. Las lanchas se adornan con ramas de retama y con cintas de colores vivos, y los pescadores mayores visten la camisa de la marina como si aún fueran a alta mar. Por la noche, las hogueras en la arena se reparten por grupos —esa es de los pescadores, esa otra de los agricultores, esa de los jóvenes que han traído música del móvil.

Cuando la última brasa se apaga y el olor a sardina asada se mezcla con el olor a pino quemado, queda solo el sonido de la rompiente. Es el mismo que oían los abuelos, y los abuelos de los abuelos. Y por eso, cuando alguien de fuera pregunta «¿pero merece la pena ir a Estela?», la respuesta es siempre la misma: «Ve. Pero ve despacio, como quien va a casa de un amigo. Y lleva una chaqueta, porque el viento de la noche es traicionero».

Datos de interés

Distrito
Porto
Municipio
Póvoa de Varzim
DICOFRE
131307
Arquetipo
COSTA
Tier
standard

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2023
ConectividadFibra + 5G
TransporteTren a 7.7 km
SaludHospital en el municipio
EducaciónEscuela primaria
Vivienda~1737 €/m² compra · 6.88 €/m² alquiler
Clima15.4°C media anual · 1400 mm/año

Fuentes: INE, ANACOM, SNS, DGEEC, IPMA

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Preguntas frecuentes sobre Estela

¿Dónde está Estela?

Estela es una feligresía del municipio de Póvoa de Varzim, distrito de Porto, Portugal. Coordenadas: 41.4474°N, -8.7588°W.

¿Cuántos habitantes tiene Estela?

Estela tiene 2287 habitantes, según los datos del Censo.

¿Cuál es la altitud de Estela?

Estela se sitúa a una altitud media de 11.5 metros sobre el nivel del mar, en el distrito de Porto.

28 km de Viana do Castelo

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