Artículo completo sobre Touguinha e Touguinhó: donde el Este susurra historia
Entre puentes románicos y viñedos, la unión de aldeas guarda huellas romanas y medievales.
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El sonido precede a la imagen: agua resbalando sobre piedra bruñida, un murmullo constante que acompasa los pasos sobre el puente románico de Touguinhó. Las losas guardan huellas enigmáticas —surcos paralelos que la tradición atribuye a los arados de los peregrinos medievales, aunque nadie sabe a ciencia cierta cómo se grabaron allí. Al otro lado, el río Este dibuja meandros perezosos entre sauces y carrizales, reflejando un cielo abierto que anuncia el Atlántico a pocos kilómetros. La luz aquí tiene otra textura: limpia, sin filtros, como si el mar prestara su transparencia al aire del interior.
La unión de las parroquias de Touguinha y Touguinhó nació oficialmente en 2013, pero sus raíces se hunden en el siglo XIII. La primera mención escrita a Touguinha aparece en un pergamino de 1238, cuando don Sancho cede tierras al arzobispo de Braga. El topónimo remite a touga, vocablo local para colina —y basta caminar entre ambos núcleos para comprender la ondulación suave del terreno, interrumpida solo por el valle del Este. En el lugar de la Cividade, junto a la iglesia parroquial, el suelo devuelve tejas romanas cada vez que se cava. El templo de Nuestra Señora de la Expectación se alza precisamente sobre ese cerro donde probablemente existió una villa romana convertida en templo en los últimos tiempos del Imperio. No hay ruinas espectaculares, pero se intuye en el grosor de los muros y en la orientación del atrio.
Agua, piedra y viña
El río Este funciona como eje invisible de la parroquia. En Touguinhó, la iglesia de San Salvador —antigua abadía de la mitra bracarense— se asoma a la orilla, como vigilando la corriente. Hay dos puentes: el medieval, estrecho y reservado a los peatones, y el del siglo XIX, que abrió la carretera. La Ruta del Río Este une ambas aldeas en un recorrido de cinco kilómetros donde se cruzan garzas reales y ánades, y donde el olor a barro y vegetación húmeda se mezcla al aroma lejano de leña quemada en los hornos comunitarios. Aquí aún se hornea broa de maíz en hornos de piedra compartidos, y el pan sale con corteza oscura, casi tostada, que cruje al partir.
El paisaje se abre en viñedos enramados, las llamadas ramadas típicas de la Región Demarcada de los Vinos Verdes. Las cepas trepan por estructuras de madera y alambre, creando túneles verdes en verano. El vino que nace aquí es blanco, ligero, con acidez fresca —ideal para acompañar la caldeirada de anguilas del Este, cocida con pan de maíz deshecho en el caldo y aromas de la huerta. En los meses fríos se sirven papas de sarrabulho en cuencos hondos, con trozos de pan crujiente que absorben la salsa espesa.
Camino y romería
El Camino de Santiago —la ruta de la Costa— atraviesa Touguinha y Touguinhó siguiendo antiguas vías de piedra entre muros de granito. Las señales amarillas suceden discretas, y los peregrinos que pasan rara vez se apresuran: siempre hay un cruceiro que pide foto, una parra que ofrece sombra, una campana que dobla a lo lejos. En septiembre, la romería anual a la capilla de Nuestra Señora de la Guía invierte la dirección: la comitiva parte de la iglesia parroquial y sube hasta el oratorio del alto, desde donde se divisa el mar y el estuario del Ave. La fiesta incluye misa campestre y verbena, pero el momento más esperado es la procesión, cuando el anda oscila al ritmo de los portadores y el viento trae olor a sal.
Agosto trae la Fiesta del Señor de los Navegantes, con procesión que baja el Este en barcas adornadas antes de regresar a tierra. Junio enciende hogueras por San Juan, y en julio la feria de San Benito de Vairão se llena de puestos de artesanía y bandejas de sardinas asadas. La Pascua tiene sonido propio: el domingo de Resurrección, los niños recorren las calles con sonajeros, recibiendo huevos y dulces a cambio de algarabía.
Donde el río encuentra el viento
El Parque Natural del Litoral Norte protege esta franja de transición entre el interior agrícola y la costa. La parroquia se integra en esa zona de amortiguamiento, donde los eucaliptos ceden el paso a los campos cultivados y aún se ven cigüeñas en ruta migratoria. El centro de interpretación instalado en el antiguo lagar de Touguinha expone mapas de biodiversidad ribereña y explica la importancia de los corredores ecológicos que unen el Este con el Ave.
Queda el recuerdo de una tarde de septiembre junto al puente románico: el río bajo, las piedras tibias al tacto, una garza inmóvil en la otra orilla. La campana de la iglesia da las seis y el sonido se propaga por el valle sin prisa, como si supiera que aquí nadie corre.
Datos clave
Población: 3.346
Altitud: 11 m
Distrito: Oporto
Concello: Vila do Conde