Artículo completo sobre Vilar de Andorinho: el aroma de las cebollas entre bloques
Sube los 183 peldaños del metro y respira la Gaia hortícola en este barrio olvidado
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Baja en la línea D del metro y sal en Vilar de Andorinho. El ascensor que sube a la calle lleva tres años estropeado: 183 peldaños, los conté bajo la lluvia. Pero la subida merece la pena. Arriba, el Café O Rui sirve un cortado que sabe a tierra recién removida y, si se lo pides con sonrisa, doña Fernanda levanta la trampilla de la barra para enseñarte el libro de firmas de peregrinos: las rúbricas se arrastran por la página como hormigas sobre azúcar.