Artículo completo sobre Biscainho, el silencio del arroz entre vacas alentejanas
Llanura ribatejana donde el Carolino crece lento y la vida huele a humo de encina
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La carretera entra en Biscainho atravesando la llanura, flanqueada por campos donde el arroz crece en bancales verdes que cambian de matiz según la estación. El sol golpea de frente en esta parte del Ribatejo, sin montañas que lo frenen, y la luz tiene una crudeza que recorta los perfiles de las casas bajas y de los olivos aislados. A 78 metros de altitud, la parroquia se extiende por más de ocho mil hectáreas donde viven 960 personas —menos de doce por kilómetro cuadrado.
Llanura y cultivo
Biscainho pertenece al municipio de Coruche, en el distrito de Santarém. Las lezírias cercanas producen el Arroz Carolino de las Lezírias Ribatejanas IGP, grano corto y perlado que absorbe los caldos sin deshacerse. En los terrenos más altos pastan vacas de raza alentejana —Carnalentejana DOP—, criadas en régimen extensivo. Su carne tiene fibra densa y sabor marcado, ideal para estofados largos.
La parroquia forma parte de la región vinícola del Tejo. La viña se cultiva en pequeña escala, a menudo para consumo local, y se beneficia del suelo arcilloso y de las amplitudes térmicas.
Un día a día sin prisa
En el censo de 2021, Biscainho contaba 336 personas mayores de 65 años y solo 99 menores de 14. El movimiento se concentra en los bares temprano por la mañana y a la hora de comer. Las calles son anchas y lisas, diseñadas para tractores. No hay monumentos señalados ni rutas de senderismo marcadas. Está la iglesia en la plaza, las huertas en los patios, los gallineros protegidos con red.
Cocina de origen
El arroz carolino aparece en arroz de pato o en arroz de cabidela. La carne alentejana se guisa con patata y zanahoria, adobada con ajo, laurel y colorau. En las matanzas, las longanizas y chorizos cuelgan de los ahumados improvisados, tomando color con el humo de la encina.
No hay restaurantes. La comida circula por las casas y por las fiestas de pueblo.