Artículo completo sobre Assentiz: huellas de dinosaurio y silencio portugués
Pueblo de Torres Novas donde el agua de São Joón cura y la iglesia cobra gallinas desde 1598
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El bronce de las flechas de Santiago ha desgastado la piedra caliza a la entrada de Assentiz. Marcan el Camino Interior desde 2010, pero apenas unos pocos peregrinos se detienen. La carretera baja hasta la ribera entre olivares abandonados y campos de secano. En la Fuente de São João, el agua está fría todo el año — dicen que cura los reumatismos, pero nadie va expresamente.
Iglesia y alrededores
La iglesia matriz de Santiago está siempre cerrada con llave. Se entra por el lado norte, donde el sacristán abre cuando le apetece. En el interior, una lápida de 1598 registra una deuda: media docena de parejas de gallinas para la lámpara del Santísimo. El descendiente actual paga en metálico — 20 euros al año, entregados al cura el día de Santiago.
El cruceiro de Assentiz tiene la cabeza de Cristo rota. La capilla de São Sebastião abre el 20 de enero para misa por la mañana, luego cierra hasta el año siguiente. Desde el cerro se ven los pomares — la Pêra Rocha empezó a desaparecer cuando bajaron los precios.
Huellas y molinos
El Monumento Natural de las Huellas está a 3 km, siguiendo la carretera comarcal. Veinte huellas de dinosaurio al descubierto en una cantera abandonada — la entrada es libre, sin vigilancia. La ruta de los Molinos tiene 7 km, pero dos molinos se derrumbaron. El tercero sirve de abrigo a ovejas.
En el cerro de São Sebastião, el telescopio municipal está roto desde 2019. Vuelan buitres, pero son de la Serra de Aire — aquí solo pasan de largo.
Dónde comer
El único restaurante está en la carretera principal. Sirve estofado de cordero los miércoles y viernes — llama antes, puede que no haya. La chanfana es de cabrito, no de cabra. En las fiestas de Santiago, el ayuntamiento monta barracas en la plaza: sardinas asadas y bifanas, nada del otro mundo.
El pan de Assentiz ya no se hace en horno comunal. La panadería vende versión industrial — lleva colorante en vez de miel.
Lo que queda
El Lagar Cooperativo abre los sábados para quien se acerque. Prueba el aceite con pan — es el mismo que compran los supermercados, pero más barato. La feria del primer sábado es mercadillo de viejas chucherías desde hace diez años.
El Cantar dos Reis todavía se hace, pero son cuatro viejos con voz cansada. Dan tres vueltas a la plaza, beben un vaso en el bar y se van a casa.
Assentiz sigue ahí porque nadie se anima a irse. Los jóvenes se van a Torres Novas o Santarém. Quedan los campos, la iglesia cerrada, y las flechas de Santiago que nadie sigue.