Artículo completo sobre Cousso: el murmullo del Mouro entre castaños
Pueblo de Melgaço donde el río dibuja senderos entre granito y bosque atlántico
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El murmullo del río Mouro llega antes que la vista: un susurro continuo que remonta la ladera y se mezcla con el sonsonete de los cascabeles de las vacas cachena que pacen en los prados. La aldea se extiende a cuatrocientos metros de altitud, pegada al flanco suroeste de la sierra de la Peneda, donde el granito aflora entre castaños centenarios y el aire siempre guarda un hilo de frescura, incluso en pleno agosto. Cousso vive de ese equilibrio — entre la sierra que protege y el valle que alimenta, entre el silencio de los senderos forestales y el murmullo constante del agua que baja hacia el Miño.
Entre el granito y el río
La primera mención escrita a Cousso data del siglo XIII, aunque el topónimo apunta a raíces más antiguas: «población pequeña», «lugar aislado», nombres que cobran sentido quien observa las casas desperdigadas por claros entre robledales y castañares. Siempre bajo la jurisdicción de Melgaço, la parroquia se benefició de la proximidad al Miño e integró las rutas de trashumancia que unían las altitudes de la Peneda con las tierras bajas. Hoy, con apenas 239 vecinos empadronados en el censo de 2021, Cousso sigue siendo una de las parroquias más pequeñas del municipio, pero su tamaño no refleja el peso que tiene en el entramado rural de la comarca.
Donde el río dibuja el camino
La Ruta del Río Mouro, dotada con unos trescientos mil euros de fondos europeos, recorre 18,4 km desde Cousso hasta Parada do Monte siguiendo el cauce que nace en Lamas de Mouro y desemboca en el Miño. A lo largo del recorrido —transitable a pie o en bicicleta de montaña— aparecen pozas cristalinas donde refrescarse en las tardes de calor, mientras el canto de las aves ribereñas puntúa el silencio verde del bosque. El paisaje alterna entre bancales de cultivo, pastos extensivos y manchas densas de vegetación atlántica, con los picos fronterizos de España perfilados en el horizonte.
Sabores de altitud
La mesa en Cousso es un reflejo del territorio. El vino Alvarinho, fresco y aromático de la región de los Vinhos Verdes, acompaña los embutidos ahumados —Chouriça de Carne de Melgaço IGP, Chouriça de Sangue de Melgaço IGP, Salpicão y Presunto, todos con indicación geográfica protegida—. La Carne Cachena da Peneda DOP y la Carne Barrosã DOP se sirven en cocidos lentos o asadas al horno, con broa de maíz y patatas de regadío. Durante la Festa de São Bento, celebración anual que reúne a toda la aldea, las terrazas improvisadas se convierten en punto de encuentro donde se prueba y se conversa hasta tarde, con la sierra ya envuelta en sombra y el valle aún iluminado.
En el corazón del Parque Nacional
Integrada en el Parque Nacional de la Peneda-Gerês, Cousso sirve también como etapa de descanso para quien recorre el Camino de Santiago del Norte antes del duro ascenso a las altitudes de la Peneda. El Proyecto Atividade, iniciativa municipal de envejecimiento activo e inclusión social, intenta mantener la parroquia viva a pesar del evidente envejecimiento demográfico: de los 239 residentes, 151 tienen más de 65 años.
Al atardecer, cuando la luz rasante enciende el granito de las casas y el humo de las chimeneas empieza a subir lento entre los tejados de pizarra, el murmullo del río Mouro sigue inalterado —banda sonora discreta de una aldea que se niega a ser solo recuerdo.