Artículo completo sobre Valença: murallas de granito al borde del Miño
Cinco kilómetros de fortificación viva entre Tui y las tres rutas de Santiago
Ocultar artículo Leer artículo completo
El eco de los pasos sobre el empedrado de granito llega antes que cualquier otra cosa. Dentro de las murallas, el sonido rebota en los gruesos muros de los baluartes, se mezcla con el arrastrar de ruedas en el mercado del miércoles y se pierde entre las voces de peregrinos que consultan el mapa antes de cruzar a Galicia. Al otro lado, la silueta de las torres de la catedral de Tui recorta el cielo bajo.
Contrasta: la villa que nació para desafiar
En 1200, D. Sancho I mandó alzar los primeros muros y la bautizó como Contrasta: un pueblo levantado frente a Tui. Arrasada por las tropas leonesas en 1212, repoblada por D. Afonso II en 1220, pasó a llamarse Valença cuando se renovó el fuero en 1262. Su posición sobre el Miño la condenó a asedios castellanos en 1386, 1656 y 1706. Hoy, cinco kilómetros de perímetro amurallado declarado Monumento Nacional. Antes de los muros del siglo XVIII, aquí se cruzaban dos vías romanas: la Vía XVIII del Itinerario de Antonino y la ruta comercial costera, con miliarios visibles junto al río.
Cinco kilómetros de piedra viva
La iglesia matriz del Divino Salvador custodia retablos barrocos de 1699 e imágenes del siglo XVII. En los baluartes orientados al norte, el puente metálico de 1886 —el primer tablero de este tipo en la Península— aparece y desaparece en las mañanas de niebla. Hoy solo para peatones y ciclistas. Tres rutas de Santiago convergen aquí: el Central, el de la Costa y el Nascente.
Las parroquias que la sierra no olvidó
Cristelo Covo y Arão se agregaron a Valença en 2013. En Cristelo, la capilla de San Pedro se llena el 29 de junio. En Arão, Nossa Senhora da Cabeza recibe procesión el segundo domingo de mayo. La Ecopista del Miño, construida sobre el tramo ferroviario abandonado en 1990, une Valença con Monção en 32 kilómetros. La Mata de la Madalena, plantada en los años cincuenta, cubre 17 hectáreas de robles y castaños.
El río que pone la mesa
Anguilas fritas del Miño, rojões à minhota de cerdo bísaro, broa de maíz y centeno del Molino de Cristelo. El bizcocho de Valença conserva la receta desde 1902 en la Pastelería Ponte Velha. Vino verde de Loureiro de la Quinta da Azenha o Alvarinho de Melgaço. Aguardiente de madroño de la destilería clandestina del Couto, legalizada en 2001.
El Miño como horizonte permanente
A las 18.30, cuando el ferry carga tractores y cítricos con destino a Tui, las murallas se tiñen de luz dorada. En julio, música clásica en el baluarte Socorro. En diciembre, el mercado medieval ocupa el recinto desde 1998. En las 10 calles amuralladas viven 152 personas. Fuera, 5.106 en las tres parroquias. Quien baja a las 20 h oye el último ferry: un pitido largo que se pierde en el río.