Artículo completo sobre Sanfins: jamón ahumado entre valles de silencio
Pueblo de Barroso donde el cerdo bísaro se cura en casas de granito y el tiempo se mide en humo
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La carretera serpentea entre valles recortados. A 689 metros, el aire se seca. Huele a roble quemado en los ahumados donde cuelcan jamones y chorizos. Las casas de granito se alinean en callejones estrechos. El silencio solo se rompe con ladridos lejanos o pasos en la calzada.
La huella de San Fins
Sanfins viene del latín Sanctus Finnus. Cerca, marmitas medievales marcan tierras desde el primer milenio. Censo 2021: 200 vecinos. De ellos, 101 tienen más de 65 años; cinco, menos de 14.
Cruce de caminos
Aquí se cruzan el Camino Interior y la Vía Lusitana a Santiago. No hay albergues. Hay botellas llenas en la fuente, quien salude desde la puerta, atajos que ahorran media hora de subida.
La despensa de Barroso
El ahumado convierte al cerdo bísaro en Jamón de Barroso DOP. La patata crece en regatos de altitud, pequeña, densa. La miel de Barroso es oscura, de brezos y castaños. En la mesa, es lo normal.
El peso del granito
11 habitantes por km² en 1769 hectáreas. Ganado maronés pasta en los campos. Raza castaña, DOP Carne Maronesa. Huele a tierra removida, estiércol, matorral.
Por la noche, pocas luces amarillas. El ahumado trabaja despacio. El humo se escapa por las rendijas y se disuelve en el aire gélido.