Artículo completo sobre Vilar de Perdizes y Meixide: piedra y niebla del Larouco
Pueblos donde el granito guarda aras romanas, romerías y humo que se pierde en el cielo
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El humo sale recto de las chimeneas de pizarra y se pierde en un cielo que, a 780 m, rara vez se libra de la niebla. Cuando baja del Larouco, el viento trae olor a brezo y a borriquero y se enrosca en las casas como si conociera cada tejado. En Vilar de Perdizes y Meixide el granito no es decorado: es lo que queda cuando todo lo demás se acaba. Sirve de muro, de solera, de tapa de pozo. En los muros más altos aún se marcan las hendiduras donde encajaban las espigas de maíz.
Piedra que habla, piedra que guarda
El Penedo de Caparinhos no es «un afloramiento con grabados». Tiene 17 círculos concéntricos, dos líneas que se cruzan y un pequeño hueco en el centro, todo tallado con punta de cuarzo entre el 3500 y el 1500 a. C. La Pena Escrita, a mitad de la cuesta que baja a Lindoso, acoge dos aras romanas: una dedicada a Júpiter, otra al dios Larouco, ambas halladas en 1952 por el profesor Vilaça. En la cara norte aún se lee «LARVOCO». La inscripción del Penedo de Rameseiros, encontrada en 1976, marca un miliario de la vía que subía del Lima hacia la meseta: «M(arco) L(imite) P(úblico)». En Vilar, la iglesia de S. Miguel y la capilla de Santa Cruz hacían de hospedería para los peregrinos que venían de Galicia hacia Santiago por el «caminho interior»; la casa solariega de al lado, hoy en ruinas, tenía un portón con el escudo de Portugal y las armas de los Gomes de Abreu. En Meixide, la capilla de Nuestra Señora de la Encina, reconstruida en 1894 tras el incendio, marca la romería del 15 de agosto: empieza a las 7 h con misa campestre, sigue un almuerzo de cazuelas en el atrio y termina con la procesión de la imagen hasta el cruceiro de la carretera N-308.
Saberes que curan, manos que transmiten
El Congreso de Medicina Popular empezó en 1983, impulsado por el Centro de Estudios Trasmontanos y el médico local Joaquim Giesteira. Durante tres días de septiembre, las rezandejas de Tourém se sientan a la misma mesa que farmacólogos de la Universidad de Oporto. El programa de 2023 recogía 114 plantas: pedicularis para la epilepsia, geranio de cospeires para la diarrea, helecho macho para los «espímos». La expresión «aldea más mística» apareció en un artículo de Público en 1998 y se quedó; el Halloween empezó en 2010, organizado por la asociación de vecinos, y hoy vende 1 200 entradas para la noche de brujas —la mitad para forasteros que duermen en tienda en el campo de fútbol.
Carne, ahumados, altitud
La alheira de Barroso-Montalegre IGP debe llevar, por reglamento, un 60 % de carne de cerdo y un 25 % de gallina o gallo; el resto es pan de trigo escaldado en el agua de la cocción. El ahumadero tradicional es una cabaña de pizarra con tejado de losas; dentro, el fuego de roble y castaño se mantiene encendido entre 30 y 40 días. La raza maronesa, que pasta en los lameiros a más de 1 000 m, tarda cinco años en alcanzar los 400 kg; la carne DOP solo puede venderse tras 21 días de maduración. La miel de Barroso, producida por 52 apicultores registrados, tiene un índice de hidroximetilfurfural inferior a 15 mg/kg —prueba de que no se calienta. En invierno, los embutidos cuelgan del techo de la cocina como corolas negras; en enero, cuando la temperatura rara vez supera los 5 °C, llega el día de la «matanza del cerdo» —el 15 en Vilar, el 22 en Meixide.
Dentro del Parque
La parroquia ocupa la zona de amortiguación del Peneda-Gerês, pero el límite del parque pasa a menos de 3 km, en el puente sobre el río Salas. La ruta señalizada PR3 «Vilar de Perdizes – Pena Escrita» tiene 7,4 km y 350 m de desnivel; se hace en dos horas y media, cruza tres puentes de piedra en seco y termina en el mirador del cruceiro, donde se ve el Larouco a 1 536 m. El Camino Nascente de Santiago, certificado por la Federación Internacional en 2019, entra en la parroquia por la N-308 y sale por la vereda de la Ribeira de Meixide; el sello está disponible en el café O Larouco.
Cuando cae la noche, la campana de la iglesia de S. Miguel da tres campanadas a las 22 h —horario que no ha cambiado desde 1952. Después, solo se oye el río Salas y, de vez en cuando, el perro del señor António, que ladra cuando el gato del vecino salta al muro del ahumadero.