Artículo completo sobre Medrões: viñedos de pizarra entre el Duero y el cielo
Pueblo de 433 almas donde la vid se aferra a muretes de lousa y el tinto se bebe sin prisa
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El sonido llega antes que la imagen: el viento golpeando la pizarra, los sarmientos rozándose, la campana de la iglesia dando las doce sin prisa. Medrões se alza a 515 m de altitud, con 433 vecinos y vistas a bancales de pizarra donde la viña se aferra a la ladera. La piedra oscura calienta por la mañana y devuelve el calor por la tarde. En marzo, los almendros tiñen el verde de blanco.
Tierra de piedra y vendimia
La parroquia nació entre madroños —aún quedan algunos en los matorrales—. Desde el siglo XVII, la vid lo cambió todo: muretes de pizarra apilados dibujaron los socalcos que hoy forman parte del Alto Douro Vinhateiro. Santa Marta de Penaguião es el municipio más pequeño del distrito de Vila Real, pero tiene una de las mayores densidades de viña por habitante del país.
Senderos entre viñedos
No hay rutas señaladas. Sigue la levada de la Quinta da Avessada entre olivos y parras hasta divisar el Duero abajo. Al caer la tarde, vuelan águilas reales. El silencio solo lo rompen las lagartijas entre las piedras.
A mesa transmontana
Los embutidos caseros cuelan en los ahumados durante el invierno. El jamón de Vinhais se sirve con pan de millo. En días de fiesta, cabrito al horno de leña y tarta de nueces. Se bebe tinto del Duero. No hay prisa: la comida dura lo que tenga que durar.
São Pedro y el regreso
En junio, la fiesta de São Pedro atrae a quienes emigraron. Misa campestre, procesión, verbena con música y vino a raudales. La Quinta da Avessada organiza catas de Oporto. Quien se queda a dormir ve estrellas sin contaminación lumínica.
En septiembre, la vendimia: manos que cortan racimos, cestas que se llenan, olor a mosto en el aire. El mismo gesto de siempre sobre la misma piedra oscura.