Artículo completo sobre Vilarandelo: campanas, castañas y piedra viva
Vilarandelo, en Valpaços, guarda calzada romana, cruceiro del 1521, castañares comunales y cabrito asado a leña de roble.
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La campana de la iglesia de São Vicente da tres golpes. El sonido trepa por la torre románica, baja el valle y se apaga entre los castañares. A 637 metros, el frío pica, pero el sol de invierno tibiea los muros encalados.
Piedra
La calzada romana Chaves-Norte pasó por aquí. Hoy son zanjas tapizadas de brezo. Vilarandelo aparece en 1258 en las Inquirições, territorio real entre Portugal y León. Los muretes de piedra en seco aún delimitan los prados de marisma.
El cruceiro manuelino del atrio lleva inscripción de 1521, letras desgastadas. Dentro, talla dorada y retablos barrocos. En la capilla de São Sebastião, una pintura mural del XVIII recuerda promesas hechas durante la peste.
La fuente monumental vierte agua en la plaza. Servía para llenar cántaros; ahora es punto de reunión. 961 vecinos, 379 con más de 65 años. Los hórreos de madera guardan maíz. Las eras comunales esperan trigo que ya no llega.
Mesa
En la ultramarinos: Terrincho curado, mel de Terra Quente, jamón bísaro de Vinhais, embutidos Maronesa. En el O Toral, en la N-213, cabrito asado a leña de roble. Viene con patata hervida o papas de sarrabulho. Para postre, folar de Valpaços. Aguardiente viejo que arde la garganta.
Caminos
Ruta circular de 5 km: iglesia, cruceiro, fuente, capilla. El castañar comunal tiene frutos aplastados por los pájaros. Senda al Támega — 3 km ida y vuelta — cruza prados con vacas Maronesa. A orilla del río, las garzas levantan vuelo.
Piedras gastadas en el monte señalan un camino medieval no oficial a São Bento da Porta Aberta. Cruces de granito en los cruces.
Al caer la tarde, Vilarandelo se cierra. Solo se oyen pasos en la calzada y el arroyo.