Artículo completo sobre Santa Cruz: vino y castaña a 800 m
En Armamar, la aldea donde la DOP Soutos da Lapa nace entre viñedos y campanas
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A las ocho en punto el campano repica ocho veces, seco, y nadie asoma a las puertas. Son 173 almas repartidas en 788 hectáreas; en el censo de 2021 faltaban diecinueve respecto a 2011. La aldea se asienta a 802 m; la carretera municipal 514-1 trepa hasta los 860 m en el mirador de la Senhora da Lapa, el punto más alto del municipio de Armamar.
Vino, pizarra y altitud
Las viñas se encaraman hasta los 700 m. Aquí no hay barcos ni tren; la cuesta abajo se hace en tractor o en camiones pequeños que bajan por la EN226 hasta la cooperativa de Armamar. La altitud conserva la acidez; los vinos de la Quinta da Lapa y la Quinta do Cruzeiro descansan en la vinoteca del Museo del Pan de Seia, no en la Ruta del Duero. Para catar hay que reservar con dos días de antelación; no existe bar.
Castaña de los Soutos da Lapa
La DOP abarca 1 500 ha, el 40 % está en Santa Cruz. La recolección empieza a finales de octubre; los productores venden al intermediario de Armamar a 2,20 €/kg (precio 2023). En la Feria de Santiago, los días 25 y 26 de julio, hay dos puestos de castaña asada y uno de aguardiente; el resto es artesanía. La romería de San Gregorio, el 12 de marzo, reúne a sesenta o setenta personas: misa en la ermita, caldo de castaña seca, vino en vasos de plástico, y se acabó.
Iglesia, cruceiro y reliquia
La parroquial abre a las 9.30 para el domingo y a las 18 para bodas. El retablo barroco se restauró en 1998; al azulejo del ciclo de la Pasión le faltan cuatro trocitos que nadie ha reparado. El cruceiro del atrio hace de punto de encuentro cuando el café del pueblo está lleno —ocurre dos veces al año—. La «reliquia» guarda llave en la sacristía; el párroco la enseña si se presenta un grupo de veinte personas y 50 € para obras.
El mirador de la Senhora da Lapa
Se llegan por 3 km de pista de tierra desde el centro. No hay parking; se apoya el coche contra el murete y medio vehículo queda en la carretera. La vista abarca 40 km de valle, desde Marco de Canaveses hasta el Duero Internacional. El mejor momento es el atardecer de invierno: el sol se pone de frente, enciende las laderas de pizarra y no se ve una luz eléctrica hasta España.
Cuando el campano toca a la Ave María las luces de la iglesia se encienden solas; es la señal de que el café cerrará en quince minutos. Quien no esté dentro del pueblo a las 20.00 se queda sin cena — el restaurante más cercano está a 12 km, en la EN226.